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Antonio Castro: “Se puede perder la fe en un partido o un político, pero no en el Parlamento”

   
Foto FRAN PALLERO

Foto FRAN PALLERO

VICENTE PÉREZ | Santa Cruz de Tenerife

Es uno de los políticos en activo más veteranos de Canarias y de CC, aunque no ha perdido entusiasmo por la cosa pública. Antonio Castro Cordobez ocupa desde 1982 un escaño en la institución que mejor conoce, el Parlamento canario, y que preside desde 2007, pero antes fue concejal y consejero del Cabildo en su isla natal, La Palma, miembro de la Junta Autonómica antes de que Canarias tuviera Estatuto de Autonomía, senador y consejero del Gobierno regional. Una experiencia que le permite ver los avatares institucionales y políticos canarios con una visión de mucho recorrido. En esta entrevista muestra su preocupación por el descrédito de la política y del Parlamento, pero también su esperanza y su defensa de que es ahora, con la crisis, cuando más política y parlamentarismo se necesitan, eso sí, escuchando más a la gente y “huyendo de los grupos de presión”.

-¿Cómo ve el presidente de un Parlamento esa pérdida de confianza de la gente en la política?

“Con mucha preocupación pero también mucha esperanza, siendo consciente de que las decisiones se han de tomar en esta institución”.

-¿Está el Parlamento alejado de la calle?

“No. Hoy en día es mucho más cercano que hace unas décadas, pero este y cualquier otro parlamento. Aunque no cabe duda de que tiene que ser mucho más cercano y participativo. Y en ese camino estamos. Este año se ultimarán proyectos de las nuevas tecnologías de la comunicación para que en tiempo real los ciudadanos puedan ver las sesiones y participar en las actividades del Parlamento también a tiempo real. La sociedad ha evolucionado muy rápido y quizás las instituciones han ido más despacio”.

-O sea, que este año al fin podremos seguir las sesiones por Internet e interactuar con diputados…

“Exactamente, a través de la página web del Parlamento. A lo largo del mes de septiembre se podrá dar ya la señal institucional. Habrá seis u ocho cámaras y se podrá elegir la que se quiera”.

-¿Y no ha ocurrido también que la calle -los ciudadanos- se alejó demasiado del Parlamento en épocas de bonanza económica?

“Efectivamente, también. Con el deterioro de la imagen política en los últimos años, los ciudadanos desconfían de la utilidad de un parlamento y de los políticos. Pero se puede perder la confianza en un partido o un político, pero no en las instituciones. Todos deberíamos participar en las instituciones y el Parlamento que viene será uno más avanzado, cercano y transparente, también gracias a las nuevas tecnologías”.

-¿Falta cultura democrática?

“Vivimos una etapa de incertidumbre, y eso hace que se tenga desconfianza a casi todo.Pero eso tenemos que superarlo, y básicamente con el ejemplo de los políticos, con su trabajo, cercanía, buenas prácticas, honradez, sacrificio y estar al servicio de todos. El peligro de estas épocas es ver espejismos en el de-
sierto y dejarse llevar por ellos. Lo que yo como ciudadano exigiría a los políticos es que, aparte de diagnosticar los problemas, les den soluciones, respetando el orden jurídico, y conjugando los distintos pensamientos. Son etapas que precisan de mucho más diálogo y consenso, para que las grandes decisiones se tomen en los ámbitos parlamentarios. Hay que huir de las decisiones que vienen dirigidas por grupos concretos. Esta es la institución mas importante en democracia”.

-¿Cómo han cambiado los parlamentarios con la crisis?

“Yo he estado en la política desde la etapa predemocrática. No puedo decir que los políticos de ahora sean peores que los de antes o viceversa. Pero lo que hoy en día no se entiende es que un político no escuche a diario a la sociedad y en cambio sí a grupos o intereses determinados. Y la gente en la calle también ve con más recelo las decisiones de los partidos porque no son las que reclama la sociedad. Los parlamentarios deben estar más atentos a lo que quiere la sociedad y menos a lo que quieren los partidos, y disminuir la confrontación partidista”.

-Queda un año para acabar la legislatura. ¿Qué destacaría de la agenda pendiente?

“Queda la aprobación de los últimos presupuestos, en los que se podría visualizar cierta mejoría inversora. Y tendremos el nuevo REF. Y estamos pendientes de la financiación de Canarias por parte del Estado, que es muy preocupante porque hemos perdido financiación con respeto a la media, cuando tenemos más necesidades. La legislatura acabará a finales de marzo”.

-El PP ha cuestionado la continuidad del Diputado del Común y hasta de la Audiencia de Cuentas.. ¿Apuesta por mantenerlos tal cual están o necesitan cambios?

“Estos órganos han disminuido sus presupuestos por la crisis. Hoy por hoy a corto plazo no veo con claridad cómo se puede sustituir al Diputado del Común, porque su presencia es necesaria. Es un delegado del Parlamento para atender a aquellos ciudadanos que se sienten de-
satendidos o incluso maltratados por las Administraciones y es un paso intermedio ante de recurrir a la Justicia. Podemos reducir el coste pero no su existencia. La Audiencia de Cuentas es un supervisor de la gestión económica de las administraciones públicas y ese control siempre va a ser necesario. Y el Consejo Consultivo da la garantía de que las leyes que se hacen están dentro del orden constitucional. Estas instituciones no son caras y dan muchas garantías a los ciudadanos y a las instituciones”.

-En la sociedad hay cada vez más voces que rechazan el coste del Parlamento y sus sueldos…

“Estos asuntos se prestan a la crítica fácil, la falta de rigor, y a las comparaciones inadecuadas. Creo que tenemos el número de diputados correcto y ese debate si se reabre es oportunista. Somos una comunidad muy singular, son siete islas, siete idiosincrasias, y esa pluralidad territorial tan rica se reduciría con menos diputados. Y sobre el coste de un diputado canario, está por debajo de la media estatal, sabiendo que hay un coste de transporte y estancia que no tienen otros parlamentos autonómicos. Hemos implantado un criterio de austeridad enorme. Este Parlamento cuesta un 40% menos que en 2008. El presupuesto de este año es de 15 millones de euros, y estaba hace siete años en cerca de 26 millones. Y ha sido un descenso en sueldos, transportes, dietas, gestión…”.

-Todos los partidos coinciden en que el sistema electoral canario necesita reformas para ser más proporcional y representativo… ¿Qué cambios haría usted?

“Hay que hacer un poco de memoria. El debate sobre el número de diputados y porcentajes de voto y otras cuestiones retrasaron la aprobación del Estatuto de Autonomía hasta 1982. Obligó a una fórmula que apoyaran todos: 60 diputados, distribuidos por triple paridad y porcentaje de 20% por isla y 3% regional. Luego, con la reforma del Estatuto en 1996, intereses de los partidos hegemónicos hacen que se suba al 25% y al 5%, y en las Cortes pasarían luego al 30% y 6%. Parto de que como mínimo habría que volver a aquel 20% o 3% inicial. Eso se debería hacer cuanto antes, porque el sistema electoral es bueno, pero solo queda ese matiz”.

-¿Pero por qué tan alta esa barrera insular?

“Se puso para que no hubiera posibilidad de que en las islas más pobladas, Gran Canaria o Tenerife, un partido insularista metiera un montón de diputados y pudiera distorsionar las políticas a favor de su isla”.

-Viendo los resultados de las últimas elecciones europeas, todo apunta a que el próximo Parlamento tendrá nuevos partidos..

“Sí, casi seguro. Creo que será un Parlamento más plural, habrá más fuerzas políticas”.

“Rivero y Clavijo deben contribuir a fortalecer el partido, no a enfrentarlo”

Antonio Castro admite su preocupación por que la pugna entre Paulino Rivero y Fernando Clavijo por la candidatura en 2015, que le parece legítima y hasta saludable en democracia, acabe debilitando a CC por enfrentamientos internos. El político palmero conoce bien su partido, porque es uno de los fundadores de las antiguas AIC que dieron pie a CC. Y añade una confesión: él se postuló varias veces como aspirante a presidir el Gobierno canario pero no tuvo los apoyos necesarios por el peso tan grande de Tenerife y Gran Canaria que hasta ahora ha bloqueado a los aspirantes de islas no capitalinas.

-Usted conoce el partido mejor que nadie, sus intrigas, avatares y forcejeos interinsulares. ¿Qué cambiaría en CC?

“Lo que hay que hacer es no alejarnos de los principios que nos inspiraron, y que han permitido a Canarias la etapa de mayor progreso, aunque se debe también a todos los partidos, incluso los extraparlamentarios, pero fundamentalmente a CC. Debemos trabajar siempre sobre el consenso interno y con otras fuerzas políticas y en las instituciones. De esa forma recuperaremos el espacio perdido. Lo peor que podría hacer CC es que los personalismos nos llevaran al enfrentamiento entre los militantes. Hay que tener exquisito cuidado de que no se produzca. Y además distinguirnos de otros partidos de corte tradicional, PP y PSOE, en la forma de hacer las cosas, gobernando de abajo arriba. Y un compromiso muy serio con los ciudadanos, dándoles participación en los ayuntamientos, la clave que lleve a CC al éxito”.

-Hay dos candidatos que quieren ser cabezas de lista en 2015, Paulino Rivero y Fernando Clavijo. ¿Qué le parece esta liza?

“Los protagonistas tienen que ayudar a que el proceso funcione de manera ordenada y respetuosa y no contribuir a enfrentar entre islas o entre comités locales. Si se va por ese camino sería fatal. Es legítimo que haya dos candidatos pero el proceso tiene que ser creíble, transparente y servir para fortalecer CC. Miro con cierta preocupación el desarrollo de este proceso de candidaturas si se sale de ese marco, porque sería perjudicial para el partido”.

-¿A cuál de los dos aspirantes en liza apoya usted?

“No voy a decirlo, y además por la posición que ocupo. Nadie puede afirmar en mi caso que no ha habido lealtad absoluta con el Gobierno y con el Parlamento, respeto a todos los partidos y diputados, y lo mismo hago dentro de CC. Evidentemente, si no hubiera tenido otras responsabilidades en mi partido algunas cosas las haría distintas. Pero esa lealtad siempre la mantendré”.

-En otra época, en situaciones como esta, se le preguntaba a usted si iba a ser el candidato a la Presidencia del Gobierno…

“En un par de ocasiones planteé en los órganos del partido ser candidato a ese puesto, pero internamente no tuve las mayorías que se requieren, aunque nunca lo hice de cara a la calle. No tuve los apoyos suficientes por el peso enorme de Tenerife y Gran Canaria en CC, y siempre que se ponen de acuerdo, no hay posibilidades para las islas menores o menos pobladas. Pero siempre que se plantea un candidato de una isla menor se asocia a Antonio Castro, y eso no es justo. Yo creo que para que este proceso madure y se fortalezca es bueno tener ciertas sensibilidades a que somos un territorio plural y diferente. Y eso la mayoría de CC nunca lo ha hecho posible”.

-¿Es una espina clavada?

“No, en absoluto. Hubiera sido bueno para Canarias tener un presidente que que fuera de una isla menor. Y a mí, personalmente en La Palma, sí me queda cierta pena porque sé que a muchos palmeros les hubiera ilusionado que un palmero hubiera llegado a ese puesto”.

-Felipe González apoyaría un Gobierno de salvación nacional PP- PSOE si fuera necesario… ¿Cómo ve usted esa opción?

“Esa fórmula a mi me parece engañar abiertamente a los ciudadanos, y es renegar de principios básicos. CC nunca podría gobernar con alguien que vaya en contra de Canarias. Y una unión de un gobierno de derechas y de izquierdas creo que solo sería para beneficiar la política de mercado. No me parece un modelo de ejemplo democrático. Cuestión distinta es contribuir a determinados a acuerdos por el bien de los ciudadanos”.

-Pero en CC coexiste izquierda y derecha… ¿Cuál es la ideología de CC en el eje ideológico?

“Yo me sitúo en el centro político y canario. Pero CC integra desde derecha moderada y progresista hasta una izquierda comprometida con su tierra, y eso es compatible. Por encima de todo debe estar la defensa de nuestras islas y sus singularidades. CC debe tener un eje central ideológico, y hacia eso hay que caminar, pero compatible con todos los que quieran desde derecha e izquierda defender esta tierra”.

-¿Y en el eje centralista-independentista?

“CC tiene como eje de su gestión el Estatuto de Autonomía en el marco de la Constitución española. Cosa distinta es que aspiremos a una reforma constitucional que reconozca el protagonismo de Canarias y el encaje definitivo en el ámbito de España y la UE”.

- Ahora un dogma de fe de la mayoría de los partidos es renovar las caras. ¿Cómo ve usted, que lleva décadas en la política, ese debate?

“Ese planteamiento de la renovación ha estado históricamente, no es nuevo, y es mucho más profundo que como se quiere tratar. Renovación no es cambiar una cara por otra nueva Pero la sociedad demanda cambios y quiere ideas nuevas, y eso que hay que saberlo hacer”.

-Aunque en el pasado la sociedad es la que ha votado una y otra vez a ciertos políticos que se han eternizado en el poder…

“Claro. Pero hay países con mayor tradición democrática que España que limitan los mandatos a dos legislaturas, para evitar el exceso de poder. Con eso se puede corregir o no. La renovación se debe aplicar a programas, alternativas, y eso puede existir con una persona joven o una con experiencia. Pero para las instituciones son saludables los cambios y las alternancias en la política, y para no llegar a pensar que las instituciones son nuestras”.