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La brújula del dipolo

   

DIEGO DOMÍNGUEZ | Santa Cruz de Tenerife

Alejandro Hernández presenta su libro el 18 de septiembre. / F. PALLERO

Alejandro Hernández presenta su libro el 18 de septiembre. / F. PALLERO

Alejandro Hernández lleva casi una década haciendo de improvisado equilibrista sobre el trapecio de la bipolaridad. Con un 67% de minusvalía y con la enfermedad controlada, en 2008 este joven tinerfeño de 34 años publicó un manual para personas con el mismo trastorno que él padece, con el objetivo de mostrar herramientas complementarias a la batalla diaria que presenta esta patología. Ahora reedita el volumen con la editorial Círculo Rojo, y ahonda en las capacidades de Internet y las redes sociales para difundir su mensaje: apoyar y ayudar a personas con este trastorno y a su círculo social, una brújula para no perderse entre los dos polos.

“He escrito el libro que hubiera querido tener en mis manos en los primeros años, en los que se está muy perdido”, aseguró en una entrevista concedida a este periódico. “El manual no es un método que tenga que funcionar con todo el mundo, pero sí puede ser muy beneficioso”, comentó este licenciado en Magisterio.

El Ateneo de La Laguna será la primera playa a la que llegará el mensaje embotellado en De Bipolar a Bipolar. Lo hará el 18 de septiembre a las 20.00 horas, y también viajará hasta la Casa de la Juventud de Puerto de la Cruz, llevado por los alisios, en el mismo mes. Hernández, contento con esta nueva edición, espera presentarla en más lugares para que “el mensaje llegue”.

La anterior edición, de hace cuatro años, bajo el sello de una editorial tradicional, no satisfizo al escritor, ya que, tras el cierre de la empresa, cientos de ejemplares quedaron guardados en cajas en la Península, atrapando la información que quería transmitir. Esta ha sido la principal razón para reeditar el texto, pero también la buena acogida en redes sociales e Internet, donde Hernández tiene más de 700 personas que siguen sus publicaciones acerca de la enfermedad bipolar. “A través de Facebook llego a más de 400 personas, por los afiliados a mi página, gran parte de ellos en Latinoamérica. Además, tengo un canal de YouTube que cumplió esta semana 60.000 visitas y 300 seguidores”.

“Básicamente, el libro es una herramienta; lo importante es el mensaje y la psicoeducación para el trastorno bipolar”, manifestó. El escritor aseguró que recibe muchos mensajes privados en las redes, de gente muy perdida, con poca fe en la psiquiatría, y que cree que alguien como él, un afectado con cierta formación, puede ayudarlos.

Con una amplia experiencia personal en prácticamente todos los ámbitos de la enfermedad, dado su trastorno bipolar subtipo uno, el más grave, y bajo la cita de que “una experiencia personal no crea conocimiento científico”, Hernández refuerza ciertos mensajes, ciertas afirmaciones de investigadores nacionales e internacionales sobre la enfermedad y la psicoeducación para el trastorno bipolar: cómo debe ser, cómo tratarlo, además de ofrecer sus vivencias, lo que le ha funcionado, etcétera”.

A lo largo de las 101 páginas de De Bipolar a Bipolar, tanto en la edición impresa como en la digital, se ofrecen herramientas para compensar y estabilizar los altibajos que provoca esta enfermedad, para controlar los episodios maníacos y los depresivos, como si de un funámbulo se tratase.
La primera persona, el tú a tú, es la característica principal del libro, la relación directa entre el lector y el escritor. “La clave está en el título”, señaló Hernández.

“Una buena psicoeducación para la enfermedad tiene una parte que es saber cuáles son los límites y en qué situaciones se debe acudir a un profesional”, señaló el psicoeducador canario, quien afirmó que muchos bipolares “si leen algo así, creen que es imposible”. Pero “se consigue, aunque cuesta mucho”. “La alternativa de vivir permanentemente en una montaña rusa para cualquier bipolar, de tener dos o tres crisis al año, es mucho peor”, finalizó Hernández.

La batalla de la autoedición
“Las editoriales digitales tienen cosas buenas y cosas malas”, según el escritor Alejandro Hernández. Para él, lo bueno es la mayor facilidad para llegar a la gente gracias a la integración de Internet, la venta online, etc. “Si además haces un trabajo en redes sociales que apoye a la obra, las posibilidades de que la gente te conozca se multiplican”, recalcó Alejandro Hernández, que destaca lo complejo de conseguir editar y llegar a los potenciales lectores. “En un mundo donde es mucho más fácil sacar un ejemplar a la calle y llegar a la gente, tienes que hacer mucho más trabajo para convencer de que aquello que has escrito y que llevas tantos años trabajando tiene un valor determinado”, aseguró. Antes, el sello de una editorial en la portada te daba valor y prestigio. Para el psicoeducador, hoy en día estamos en una época donde las grandes cifras de venta de libros, de cualquier género, desde la autoayuda a la ficción o la poesía, están en manos de celebridades de la televisión y de la prensa rosa. “Los materiales escritos por personas que queremos hacer cosas serias tienen menos opciones de salir”, manifestó. “Tenemos que trabajar más para llegar al público”, concluyó.
“Lo peor es tener una mala información”
La red es compleja, entra gran cantidad de información que a veces flota en la superficie, pese a que debiera precipitarse hacia el mundo abisal. La gente, cuando lee en Internet, muchas veces cree información que no es veraz. “Considero que en este tema, de cada diez cosas que se publican en redes sociales, webs, blogs y demás, nueve no son ciertas”, manifestó Alejandro Hernández en relación al trastorno bipolar.

Además, en su opinión tener un libro, una publicación, el haber colaborado con ciertas entidades, presentado un manual, etc, te da cierto apoyo institucional y aporta veracidad al contenido. Si te introduces en el mundo de Internet y no filtras los contenidos, tienes un gran riesgo de que la información sea errónea. En palabras del escritor canario, “el problema no es estar desinformado, es estar mal informado; la malinformación es mucho más peligrosa que la desinformación”, recalcó.

En su caso personal, muchos de los mensajes que recibe en Facebook vienen por una mala información. “Personas con una idea errónea sobre la enfermedad plantean preguntas y dudas que tienes que intentar solucionar, muchas veces combatiendo con un concepto preconcebido por una malinformación”, indicó Hernández.