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Los espejos de la soledad – Por Rafa Lutzardo

   

Ya tengo otra amiga en mi vida. Se llama soledad de la vida. Una soledad, que tiene dos caras: la soledad forzada y la soledad buscada. Ambas son sufridoras, pero no tanto como la deseada. ¿Para que sirve la soledad? Para muchas cosas. Depende para que la quieras utilizar y convivir con ella. Hay un antídoto contra la soledad, a la mano de todos, natural como la vida misma, para evitar la peor de las pobrezas, la soledad; es gratuito, funciona siempre, no crea adicción y mejora enormemente la calidad de la vida. Sólo es cuestión de cambiar los ingredientes que nos proponen. En lugar de individualismo poner solidaridad; sustituir la autonomía por la donación desinteresada, y orientar la libertad al servicio de bien del otro. Si la soledad es el sentimiento que surge cuando se constata que no soy nada, ni nadie para alguien, el antídoto eficaz será la experiencia de importar a otro, y de importarle mucho. En una palabra, la soledad muere cuando nace el amor. Nada llena más el corazón del ser humano que descubrir que por mí, otro piensa, vive, actúa y elige. Mi existencia tiene sentido; la indiferencia queda en el olvido. Sentirse amado, sencillamente por ser yo; no por lo que hago, ni por mi dinero, ni por ningún otro interés. Se es amado por ser, nada más y nada menos… que uno mismo. ¿Puedo imaginar lo que implica ser prisionero para toda la vida? Los sueños se transforman en pesadillas y se descomponen los castillos que solo la imaginación sustentaba; solamente puedes imaginar fantasías y al final aborreces la realidad y prefieres vivir en el reducto contorsionado de un rincón que no es real. Se rechazan las leyes que rigen la vida ordinaria y se aceptan solo aquellas que determinan la vida aparte del resto. Lo que me importa de todo ello es el aprendizaje que me pueda aportar esta nueva etapa de mi vida. Mi soledad no es fingida. Es tan real como la vida misma. Sin embargo, mi nueva compañera (soledad de la vida) intenta que cada espacio o momento de mi vida sea lo más entretenido posible. Hablar con ella, con esa soledad de mi propio destino, resulta ser interesante, aunque en determinadas horas del día, el tiempo se hace como un puente muy largo de atravesar. Que sea el tiempo el que se pronuncie, ese juez de la vida que con el tiempo pone las cosas en su sitio. “Todos los hombres, en algún momento de sus vidas, se sienten solos. Y lo están. Vivir es separarse de lo que fuimos para acercarnos a lo que seremos en el futuro. La soledad es el hecho mas profundo de la condición humana” (Pablo Neruda).