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Estaremos atentos – Por Antonio Alarcó

   

Nadie duda de la importancia económica que para la comarca norte de Tenerife posee el Puerto de la Cruz. En este sentido, numerosas han sido las inversiones que, desde todas las administraciones, se han llevado a cabo para la dinamización de un enclave estratégico a todos los niveles para nuestra isla.

Una de las actuaciones que se planificaron para contribuir a la mejora económica y social del municipio y de la zona fue la proyección de un muelle deportivo, pesquero y comercial cuyo proyecto corrió a cargo de Teno Ingenieros y costó demasiado dinero público como para que el Cabildo lo tire ahora a la basura encargando uno nuevo, que además sale a licitación en agosto, un mes poco propicio para incentivar la verdadera libre competencia.

El ambicioso proyecto contemplaba la posibilidad de acometer la obra en varias fases hasta su culminación que llevaría consigo la consecución de 633 atraques en su dársena deportiva, 72 atraques en dársena pesquera y poseería unas dimensiones de 250.000 metros cuadrados de superficie en tierra y 681 metros en longitud de muelles.

La idea de un muelle deportivo con triple uso goza del consenso de todos los agentes sociales implicados, tanto económicos como sociales, e incluso de todas las fuerzas políticas que han reconocido su transcendencia. Hecho que se concretó, por ejemplo, en noviembre de 2006 con la aprobación por el Parlamento de Canarias y a petición del PP de la línea marítima Puerto de la Cruz – La Palma.

Hasta ahí todos estábamos de acuerdo. De hecho, en 2004 el Cabildo convocó un concurso para la redacción del Plan Especial del Puerto Deportivo y Pesquero que ganó la empresa Menis Arquitectos. Tras redactarlo, no se tramitó su aprobación y tres años más tarde, la sociedad de Gestión y Planeamiento Territorial y Medioambiental (GESPLAN) vuelve a convocar un nuevo concurso que gana la misma empresa. Pero tampoco se tramita su aprobación.

En 2012, el Gobierno de Canarias saca de nuevo a concurso el puerto de Puerto de la Cruz, esta vez incluyendo no sólo la redacción del Plan sino también la concesión de la explotación del puerto y de la obra. Sólo se presentaron dos empresas -Menis Arquitectos y Entelo- pero ninguna de ellas consiguió cumplir con las condiciones estipuladas.

Tras quedar desierto el concurso, Puertos Canarios inició un proceso de adjudicación negociada con la empresa Entelo para poder aceptar proyectos menos costosos. El problema recae cuando comprobamos que la idea presentada es radicalmente distinta a la original: no solo no contempla los tres usos posibles apuntados por Teno Ingenieros sino que lo limita a un uso netamente deportivo con tan solo 200 amarres deportivos y 20 pesqueros. Por no hablar de cómo parece ignorar ese proyecto al conjunto histórico del Puerto de la Cruz que tiene detrás.

La cuestión ya no es solo la substancial reducción de usos de la superficie portuaria (más atraques, línea marítima con La Palma y atraque de ferrys tipo medio) sino la imposibilidad de acometer ampliaciones que permitan aumentar sus usos a posteriori y el cómo se están haciendo las cosas: parece que prima el corto plazo en lugar de la eficiencia y la calidad.

Además, también nos surgen algunas preguntas como por qué si ninguna empresa logró cumplir los requisitos se le otorga a una la adjudicación negociada. ¿Por qué no se aprovecharon las ideas expuestas en el concurso de 2004 convocado por la Corporación Insular? ¿Por qué se tira a la basura el proyecto que luego continuó GESPLAN? ¿En base a qué esta disparidad de posiciones y dinero público desperdiciado? ¿Por qué se cambiaron sustancialmente las bases del concurso inicial donde toda la inversión era privada? ¿No es eso premiar a una empresa interesada frente a otra?

Lo cierto es que hay muchas preguntas en el aire. Pero sobre todo, nuestro partido, el Partido Popular, seguirá en la línea de seguir reclamando la efectiva conclusión de los trámites necesarios para la ejecución de esta infraestructura, con el mayor número de atraques posible y garantizando su viabilidad técnica y económica, además de asegurar que en un futuro sea ampliable en superficie y número de amarres. Así lo llevamos defendido desde hace ocho años en nuestro programa electoral: eso sí, con absoluta transparencia y sin cartas marcadas.

Por eso estaremos muy atentos a todo este proceso. Porque seguimos pensando que aceptar un proyecto distinto al confeccionado no solo implicaría rechazar el potencial económico y social para la Isla de Tenerife del futuro muelle del Puerto de la Cruz, sino desatender la demanda social, económica e institucional de todo el Valle de La Orotava. Queremos para el Puerto de la Cruz el mejor puerto posible, no el más fácil de sacar deprisa y corriendo.

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