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Fronteras y pandemias – Por Rafa Muñoz Abad

   

Tras siete horas en una furgoneta Mercedes y habiendo sobrevivido a innumerables salidas de carretera, pregunté a mi compañero de asiento si ya estábamos en Gambia o aún en Senegal: Inshala toubab. Aquí sólo se sabe si has llegado cuando escuchas un inglés extraño y eso significa que ya estás en el poste fronterizo de Karang. Los lindes africanos son permeables y con ello lo que el hombre porta en forma de mercancías o de virus. El concepto de frontera en África es relativo y obedece a las prisas que tengas por cruzar legalmente o hacerlo sin control burocrático. Esta última, ardua e indiscreta cuestión no siendo negro.

La curvatura geográfica que va desde Conakry a Liberia atravesando a Sierra Leona viene a representar una de las áreas con el menor índice de desarrollo humano del planeta. Estados frágiles y devastados por cruentas guerras civiles. Arruinados por la cleptocracia y ahora huéspedes del Ébola. Y es que el virus y sus brotes eran habituales en los Grandes Lagos y no en África occidental.

La ausencia de una sanidad efectiva, de medios técnicos o el contar con unas fronteras que en forma de jungla las hacen imposibles de controlar, supone que regular el tránsito de personas, más allá de los aeropuertos y puestos fronterizos, sea la auténtica y más peligrosa correa de transmisión de la epidemia. Freetown, Monrovia o Conakry, tienen enlace directo con algunos de los más importantes aeropuertos europeos; por no citar a Dakar. Nodo aéreo del Africa occidental con vuelos directos Canarias. Aunque el verdadero riesgo sería que el contagio se propagara a la populosa y urbanita Nigeria en cuya insalubre capital se hacinan hasta 20 millones de personas.

En Europa el temor por el ébola se centra en que no nos salpique; en enviarles material y que ahí abajo se las arreglen como puedan. Razón que me obliga a una especial mención hacia el padre Miguel Pajares y todos los misioneros [anónimos] que a los más pobres entregan sus vidas a cambio de las suyas; y purgatorio para algunos hijos de la gran… y miserables al estilo Gaspar Llamazares por su amoral verborrea desde un sofá en el primer mundo.

CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
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