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Néstor Padrón – Por Juan Henríquez

   

Perdóname compañero, pero no sé por qué de repente me ha entrado la pereza de no acudir a entierros y actos sociales; en realidad conozco las razones, pero, de momento, prefiero omitirlas. De todas formas, lo importante es que tu figura humana y socialista están grabadas con letras de oro en mi corazón. Jamás olvidaré aquella friolera tarde, allá por los primeros días de noviembre del 74, cuando me entregaste en CAMPESO, por encima del Puente Zurita, el carnet del PSOE, ¿recuerdas?, te acompañaba nuestro común amigo César Sánchez, el del colegio Luther King, ¡sí hombre!, dónde celebramos aquella clandestina asamblea presidida por los compañeros Toni Carballo, Barbuzano y otros que por desgracia han desaparecido. Centenares de imágenes asaltan mis recuerdos junto a ti, sobre todo aquellas a las que acudíamos como miembros de Izquierda Socialista, en las que tú, y también nuestro desaparecido Ramón Álvarez Braun, nos ponían al día de los acontecimientos del partido, y diseñábamos la estrategia para impedir la derechización de los socialdemócratas. Me llama la atención que muy pocos recuerden que fuiste fundador de la UGT-Tenerife en la clandestinidad. Ahora invoco aquella asamblea furtiva en que propusiste mi nombre para ocupar la Secretaría General: ¡dicho y hecho! De esa forma me convertí en el último Secretario General de la UGT-Tenerife en la clandestinidad, y primero en la legalidad. La última conversación que tuvimos en la playa de Las Teresitas, a la que acudías a caminar y a nadar con el gorro platino cubriendo tu blanca y frondosa cabellera, no estabas muy satisfecho con la derechización del PSOE, no te gustaba el andar de la perrita, y aventurabas mayor castigo en las europeas. Vaticinio que se cumplió.
Déjame, amigo Néstor, que las últimas palabras sean para acompañar en su dolor a Carmen, esposa y soporte vital de tu existencia, que junto a tus hijos, familiares y amigos, sufren tu largo viaje sin billete de vuelta. ¡Hasta siempre!