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Pasaje estival – Por Juan Carlos García

   

Este último viernes de agosto, mañana, quizá sea para ustedes, para los que gozan de un puesto de trabajo, el comienzo efectivo de su asueto estival. Que me disculpen aquellas personas que no se vean reflejadas en esta columna. También es cierto que a las fechas sabatinas y dominicales se apunta todo hijo de vecino y puede no llegar a diferenciarse quién se encuentra de descanso semanal o vacacional. Así que mañana, una parte de la población, entre la que algunos de ustedes se hallan, dispondrá de las primeras horas libres de la responsabilidad del trabajo. También deben recordar que en los días vacacionales no deben abandonarse en brazos de la holganza, sino más bien se trata de sustituir la actividad propia de sus dedicaciones laborales por otras diferentes o complementarias. Bien es cierto que, en ocasiones, la fecha se puede anticipar unos días. Me adelanto sobre los que, por una serie de vicisitudes, hoy ya se encuentran de descanso laboral. ¡Oigan! ¡Estén atentos a la megafonía del aeropuerto del Norte o a la del Sur! Su vuelo está a punto de salir. Quizás, ya están a bordo con destino a su isla natal. Rehúso comentar aquí y ahora sobre si el avión les traslada allende los mares. Por qué no. Puede ser que la embarcación rápida haya salido de uno de los muelles tinerfeños rumbo a La Gomera, La Palma o El Hierro, y aún estén intentando acomodarse. Incluso, si me apuran, ahorita mismo se estén tomando un cortadito en la plaza Leoncio Bento de Agulo. Tal vez en la plaza de España de Los Llanos. Quién sabe si frente a la plaza de La Candelaria de Frontera antes de emprender la subida del camino de Jinama. ¡Ah, perdón! Que ustedes son de los que disfrutan las jornadas vacacionales en alguno de los innumerables y placenteros enclaves tinerfeños. Admirable. Tal y como lo hicieron los que saborearon la hora de respiro laboral en julio y en agosto, ahora les toca a ustedes. No se dejen llevar por el pesimismo que parece rodear actualmente toda acción de futuro, aunque sí se deben acompañar de la prudencia y la deben saber transmitir también en esta época de vacaciones. Disculpen los otros grupos. Sí, ustedes; que tras el barraquito deben volver al trabajo o al curso de formación de empleo correspondiente. ¡Suerte en la travesía!