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San Andrés es lo primero – Por Claudio Andrada

   

A lo mejor en otra vida podré llegar a entender los intereses que argumenta la Federación Canaria de Surf, tal vez cuando las olas que tanto quieren defender hayan ya arrasado el pueblo de San Andrés. Tal vez se olvidan o no quieren recordar que cada año las mareas vivas, precisamente una de ellas el próximo mes, para más datos, destrozan una y otra vez la avenida del barrio santacrucero, inunda negocios y comercios y pone en riesgo real la vida de las personas que allí habitan. Claro que, según parece, en esta tierra nuestra siempre hay quienes desde su sofá, o simplemente al sol, buscan la manera de convertir las alegrías colectivas en otra cosa. Parece que han estado ausentes todos estos años de las batallas de los vecinos de San Andrés y del propio Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Y ahora, cuando están a punto de iniciarse las obras del dique semisumergido que le permitirá a este barrio vivir teniendo al mar al frente y no en su contra, precisamente ahora salta a la palestra la Federación Canaria de Surf tratando de paralizar por la vía de medidas cautelares la ansiada obra. Y para ello, el presidente de esta federación argumenta razones de tipo ecológico. Precisamente en esta zona que ha estado no solo olvidada, sino maltratada por un más que injusto procedimiento administrativo que desde el ministerio de Fomento no ha permitido aliviar el sufrimiento y la angustia de muchos ciudadanos santacruceros. Y pregunto: ¿cuántas veces se ven surfistas en esta zona? Pero es que, además, ¿hay alguna otra urgencia más importante que la defensa del bienestar de los vecinos de San Andrés, de los comerciantes o negocios de este pueblo de pescadores? El interés público, en esta ocasión, está de la parte de quienes pretenden acabar con años de martirio y desesperación. Así se ve en la inmediatez con que han reaccionado las asociaciones de vecinos, deportivas y culturales del barrio; de comerciantes (con más de mil firmas recogidas en solo un día); de los particulares y de cuantos pasamos muchas veces al año para ir a Las Teresitas o simplemente nos vamos a visitar este rincón repleto de buena gente.

No cabe otra posición que mostrarse decididamente al lado de los ciudadanos de San Andrés y prestarles todo el apoyo que sea menester para que se haga realidad lo postergado durante tantísimos años, que no solo es el dique semisumergido, sino la tranquilidad de poder mirar al océano con la ausencia definitiva del temor y vivir como cualquier otro barrio de la ciudad.