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Sin quererlo – Por Arun Chulani

   

Sin quererlo, escapó por un instante de su zona de confort. La situación insostenible en la que se encontraba pudo con él, incluyendo signos de interrogación en todas y cada una de las frases, pasando de afirmaciones a dudas. Por más que Russell firmase que la duda se ha de tomar, de vez en cuando, como algo saludable dentro de la seguridad de uno, él no lo concebía. Más bien, lo ponía en duda. Tal escape desafortunado cuestionaba su base, sus principios y sus pensamientos. Todo parecía discutible allí fuera, sin su filosofía carpe diem y el dejar todo pasar como regla general. Por un momento, su status quo era incómodo y desconocido: su sentido crítico se agudizaba, los horizontes se disipaban para dar lugar a más terreno y, en consecuencia, más puntos de vista. Provisionalmente, la razón y el porqué de no hacer las cosas dejaban paso a intentarlo. Despertar con un por qué no hacerlo, buscando la mejor forma: corazón sobre razón.

Sin quererlo, terminó sentándose fuera de su zona de confort. Sin llevar a su análisis a convertirse en una parálisis, todo fallo o barco sin puerto se clarificaba ante sus ojos, localizando cabos sin atar y unas cuantas indecisiones sin resolución o sentencia alguna. Su costumbre de conformarse ya no era una visión con la que estuviera conforme; con tal postura, la duda se convertía, momentáneamente, en una vía de escape a su realidad. Una vuelta a la ansiada realidad. En ella, las ganas de sentirse bien primaban, buscando actuaciones ante huidas, sonrisas sobre lágrimas contenidas. Buscaba ser feliz. Dejar su indecisión de lado y elegir. Elegir. Lo que fuera, lo que fuese: corazón y, a lo lejos, razón.

Tal escape desafortunado lo salvó de su desafortunado estado. Del desinterés, del miedo camuflado en indiferencias. Sus dudas llegaron a tiempo para sacarlo de lo que podía haber llegado a ser una vida infeliz sin elecciones, sin certezas ni verdades. Pasar así de lo provisional a lo estable, de la duda a la decisión. Una nueva zona de confort donde preguntar está permitido. Y decidir ser feliz con la duda. O más bien, decidiendo. Decidiendo ser feliz.

@arunchulani