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Tejina y los Corazones – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

Si algo define e identifica a este municipio, crisol de pueblos que es San Cristóbal de La Laguna, es la profusión de tradiciones y la capacidad que han tenido los ciudadanos y ciudadanas, a través de los siglos, de conservar ese legado único. Y, dentro de él, por su singularidad y su interés cultural y etnográfico, destacan las Fiestas Patronales en Honor a San Bartolomé, en Tejina, que tienen como centro ineludible la Exaltación de los Corazones, sobre los que tantas y tan bellas líneas se han escrito. A este núcleo central de la Fiesta anteceden y siguen otras muchas celebraciones que los tejineros y tejineras de todas las edades se afanan en preparar durante meses para que se luzcan en todo su esplendor, durante este mes de agosto. A San Bartolo se le quiere y se le venera en este pueblo único que lo ha hecho suyo. Tanto, que se le ofrece lo más preciado que posee un ser humano: el corazón, que tiene aquí muchas interpretaciones y encierra mucho significado. La tierra, las frutas, los elementos florales y vegetales que nos conectan con nuestro pasado agrícola, que aquí sigue siendo presente, para nuestra fortuna. Las loas al Santo, canto de amor que encierra el sentimiento de un pueblo que se sabe diferente. El pique entre las tres calles (el Pico, Calle Arriba, Calle Abajo) que no esconde otra cosa sino afán de superación, de ser mejores. Este domingo de agosto, un año más, perpetuando el rito que conocerán, por fortuna, nuestros hijos y nietos, de nuevo, Tejina será una fiesta en honor a su Patrono y protector, al que tanto se quiere que se le ofrenda el centro de la vida y su latir. En los Corazones vuelca el tejinero todo su amor por la celebración, todo su afán de superarse cada año y, cuando llegado el momento, se levantan como ofrenda en la plaza, con ellos se levanta Tejina entera. Hoy ha llegado el día de volver a vivir la emoción en la Plaza, de resucitar la metáfora vegetal del trabajo de un pueblo unido y singular. El símbolo de un lugar conocido por su hospitalidad, su esfuerzo y su celo por guardar lo más preciado de nuestras raíces…
Pocas cosas hay más emocionantes que verlos levantarse en su majestuosidad, sabiendo que son efímeros, pero duraderos en el alma y el pensamiento de quienes los contemplan. Las Fiestas, como todos los años, nos han regalado buenos y alegres momentos, actos lúdicos y culturales, como la renombrada Fiesta de Arte, que es, sin duda, una tradición a tener muy en cuenta, y otros muchos instantes para el encuentro festivo y religioso.
Pero la emoción contenida estalla hoy, tras muchos otros actos dignos de ser contados y compartidos, para los que la Comisión de Fiestas ha trabajado duro a lo largo de todo el año, junto al resto de colectivos y vecinos que engrandecen la celebración. Las manos sabias que elaboran los corazones, tantas veces premiados y reconocidos, son las manos de un pueblo trabajador y esforzado, culto y batallador, agricultor y pescador, emigrante y amante del terruño. Son las manos de un pueblo que merece ser felicitado y honrado por la armonía con la que compone cada año sus Fiestas mayores, por el amor que pone y el desvelo con el que guarda la esencia de la tradición. Lléguense hoy a Tejina y contemplen de cerca un acontecimiento que no puede ser expresado con palabras, cuyos ecos llegan lejos y cuya emoción va, cada año, in crescendo. Disfrutarán, sin duda, de un espectáculo digno de admirar por todos los motivos que he descrito y por otros muchos que no se pueden contar.
Hay que vivirlo.

*alcalde de san cristóbal de la laguna