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AirÉbola – Por Rafa Muñoz Abad

   

Queriendo continuar con lo mucho que en cuestión de seguridad y prevención contra el islamismo nos jugamos en Libia y la reciente conferencia celebrada en Madrid al respecto, me veo en la tesitura de comentar la segunda repatriación de un misionero contagiado por el letal virus que azota África occidental. Sí. La eficiente fuerza aérea española también está para estas cosas. Sí. No me escondo. Me parece de justicia ética que con mis impuestos se cubra este operativo y los que hagan falta para trasladar a casa ya no a un compatriota, si no a cualquier ser humano. El panorama en Freetown -capital de Sierra Leona- o Liberia, es desolador.

Un escenario apocalíptico que se retroalimenta por la carencia de medios sanitarios y en el que urgen ayudas como la que recientemente anuncio la Casa Blanca. Una vez más, me descubro ante la labor de esos hermanos anónimos que entregan su vida a los que han tenido el infortunio de nacer en quizás dos de los países más insalubres de África; invitándoles al ver el documental Monkey Meat de la excelente productora Vice (https://www.youtube.com/watch?v=XasTcDsDfMg) acerca de la cadena alimenticia animal – hombre como causa huésped de la propagación del ébola. Sentimiento de admiración que se agranda cuando la vida te ha dado la oportunidad de haber viajado algo por el continente vecino. Emoción que se torna en ganas de dar un par de cintazos a los muchos malnacidos, que esta semana balarán poniendo en tela de juicio el dineral empleado en mover un Hércules hasta el purgatorio en la Tierra para salvar a un cura. Con los mejores deseos hacia Manuel García y con el padre Pajares en el recuerdo, me siento orgulloso de que nuestro ejército tenga esta vocación y disponga de la logística para llevar a cabo este tipo de misiones sin recurrir a Francia en cuestiones de índole africana. Y es que España, con Canarias como vanguardia, debe ser un referente para estas operaciones; no tratándose ya de meras cuestiones humanitarias si no una vertiente más de la imperante necesidad, tanto por cercanía geográfica como por motivos geoestratégicos, de convertirnos en un país con proyección en África.

*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL

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