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El calentón de Gallardón – Por Jorge Bethencourt

   

Se va contento de haber tenido la oportunidad de transformar la realidad. Eso dijo ayer el ya ex ministro de Justicia del Partido Popular, Alberto Ruiz- Gallardón. La eterna joven promesa que siguió siendo promesa después de dejar de ser joven.

El progre de la derecha que se hizo de derechas cuando la derecha empezó a querer ser progre. Lo malo que tiene la realidad es que se resiste a ser transformada. Sobre todo cuando la realidad se quiere sustituir por una ficción nacida de la calenturienta mentalidad de quienes creen en lo que resulta improbable: esto es, que la vida es más que biología. Alberto Ruiz-Gallardón quiso redactar una ley contra el aborto que intervenía, restringía, aprisionaba y limitaba la decisión de las mujeres sobre sus propios cuerpos. Me las tengo tiesas con algunos excesos del feminismo, pero la libertad de las mujeres y la soberanía sobre sí mismas es elemental e innegociable. A Mariano Rajoy, que no le tiembla una pestaña, le pareció insensato liar un cisco en un tema del que ya nadie se acordaba y crear un problema donde sólo existía normalidad y silencio. Alberto Ruiz-Gallardón se agarró un calentón. No es la primera vez que lo hace. Pero esta vez es coherente. Es muy dudoso que él solo se haya lanzado a redactar un proyecto de ley sobre algo tan delicado como el aborto. Una cosa es que asuma personalmente los platos rotos y otra que nos creamos ingenuamente que los ministros hacen de su capa un sayo y de sus ministerios reinos de taifas. No con Rajoy. Alberto Ruiz-Gallardón es el cordero de su dios. El chivo expiatorio de un error de cálculo. Ahora se convertirá en el héroe de los fanáticos de la sotana. Y Rajoy pasará por sensato y liberal. Esto ya no lo entiende ni la madre que nos parió a todos…