X
economía >

“Canarias es un mercado sumidero para muchos vinos peninsulares”

   
José Joaquín Bethencourt, consejero Insular del Área de Agricultura, Ganadería y Pesca. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

José Joaquín Bethencourt, consejero Insular del Área de Agricultura, Ganadería y Pesca. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

No es un tópico: los vinos canarios son apreciados y se encuentran en todas las listas de calidad. Sin embargo, el sector no pasa por su mejor momento. El consenso entre las cinco denominaciones de origen de Tenerife -isla mayor productora de vino de Canarias- parece que no llega. Aún así José Joaquín Bethencourt está convencido de que las discrepancias que hay en el sector se puede reconducir.

-¿Qué es lo que está pasando con el sector del vino de Tenerife?
“Estamos en un momento de cambio. El sector necesita adaptarse al momento actual donde el gusto del consumidor se está educando. Este se ha vuelto mucho más exigente no solo en el mercado local, sino también en el exterior y aprecia más los vinos con personalidad. Bajo este panorama, el Cabildo de Tenerife ha puesto sobre la mesa un modelo de protección para los vinos de calidad que pone en valor la coexistencia de la Isla y de las comarcas. Y le explico: nosotros creemos que el nombre de Tenerife es reconocido y reconocible, pero a la vez creemos que también es importante que en el panorama actual, este se vincule al territorio. Y es aquí donde la comarca juega un papel esencial porque, desde un punto de vista estratégico, nos sirve como arma: Tenerife igual a diversidad. Que en un territorio tan pequeño como la Isla haya cinco comarcas tan diferenciadas, sin duda, tiene un valor añadido”.

-¿Y donde está el problema?
“Llevamos 10 años intentado poner en valor la comarca pero con la unidad de acción en el ámbito insular y no lo hemos logrado porque, entre otras cosas, es algo que tiene que conseguir el sector no lo puede imponer el Cabildo o el Gobierno de Canarias. Nos hemos encontrado de frente con una desunión en un mercado difícil. Por ello, desde el Cabildo llevamos mucho tiempo tratando de elaborar un plan sobre los vinos de Tenerife para, desde el respeto de la singularidad de cada comarca; fomentar un modelo en el que quepan todos y se adapte a las necesidades de cada bodega, con un consejo regulador único y una denominación de origen de Tenerife”.

-¿Dónde queda en este modelo la DOP Islas Canarias?
“Pues en este recorrido de encuentros y desencuentros un grupo de bodegueros, mayoritariamente de Tenerife, deciden iniciar un proyecto con una denominación de origen de Canarias. Y lo hacen por varios motivos. En primer lugar, porque coinciden conmigo en que es necesaria una unidad de acción, lo que pasa es que su ámbito de actuación crece al resto de las Islas; en segundo lugar, porque entienden que comercializar fuera un vino de un territorio pequeño es complicado, mientras que Canarias se conoce más; y en tercer lugar, porque creen en un modelo productivo en el que, por ejemplo, se permite el movimiento de uva entre Islas”.

-Pero, corríjame si me equivoco, si se permite el movimiento de la uva se pierde esa singularidad comarcal…
“Exactamente. Y es aquí donde están la discrepancias. Y esto nos obliga a negociar. No a atrincherarnos en nuestras posiciones. Por eso, le hemos plateado al sector un modelo de coexistencia pacífica en el que la colaboración sea posible y, ahora, estamos en este proceso. Presentaremos en la primera quincena de octubre a la comisión de trabajo un documento para someterlo a discusión”.

-¿Cuál es exactamente la propuesta del Cabildo de Tenerife?
“Mire, la apuesta es clara. Queremos que haya un Consejo Regulador único y una denominación de origen Tenerife. Estoy convencido de que pueden coexistir las denominaciones de origen comarcales, pero asociadas a que haya una denominación de Tenerife para no solo poner en valor las comarcas, sino también la Isla. Es decir, si un bodeguero quiere embotellar un vino con la denominación de Abona que lo pueda hacer, si quiere hacerlo con la denominación de Tenerife, que lo pueda hacer y, si quiere hacerlo con la denominación de Canarias, que también lo pueda hacer. Al final, estarían todas las comarcas, pero habría un único órgano de gestión. Pero para que esto salga, ellos tienen que creer de verdad en la unidad”.

-¿Por qué tanta resistencia?
“No. No creo que sea resistencia, ni siquiera competencia. Es falta de buen rollo. Es resistencia al cambio. Enfrentarse a un proyecto de mas envergadura da miedo, por eso los bodegueros que decidieron unirse en la denominación Canarias fueron valientes. Yo aplaudo esta unión. Ojalá hubiera sido posible hacerse con Tenerife. El Cabildo quizás magnificó el consenso y esta experiencia me ha enseñado que no podemos magnificar el consenso, que el consenso absoluto no existe”.

-Unos pierden y otros ganan…
“Bueno más que perder yo diría que renunciar. No podemos tener el cien por cien de nuestros objetivos cubiertos, y quizás tengamos que renunciar a algo en favor del consenso, pero claro digamos que hay poca flexibilidad y confío en que ahora que el presidente [en referencia a Carlos Alonso]se ha incorporado a las negociaciones seamos capaces de reconducir la situación”.

-¿Por qué es tan caro el vino de aquí?
“El precio lejos de ser un argumento se ha convertido en una excusa. La sociedad tinerfeña no apuesta lo suficiente, no entiende o desde la administración no hemos sabido trasladar que consumir un producto de aquí tiene unas consecuencias sobre su propia vida. Hay que trabajar este sentimiento más, y no solo con el vino. El mantenimiento de la agricultura no debe ser exclusivamente una responsabilidad de la administración y del sector. La responsabilidad debe ser asumida por toda la sociedad”.

-¿No se ha acostumbrado el sector a vivir de la subvención?
“Pues posiblemente. Pero mire, que el producto de aquí sea más caro es una cuestión de economía de escala, es obvio, salvo que el bodeguero o el viticultor pierda dinero. Yo sinceramente no conozco a ningún bodeguero ni viticultor que se haya hecho rico produciendo uva o vino. No conozco a ninguno. Hay un componente de amor a la tierra en estas personas indiscutible. Los distribuidores es otra cosa. Es injusto que el conjunto de la sociedad no secunde este compromiso, porque es demostrable que el producto local no es necesariamente más caro. Mire se lo voy a decir claro, para muchos vinos peninsulares el mercado canario es un mercado sumidero”.

-Cuando habla de sumidero, ¿a qué se refiere?
“Le explico. Igual que para los vinos de Tenerife el mercado natural es la Isla, para los de España es la Península. Los efectos que un abaratamiento de precios en Canarias pueda tener en su mercado natural es insignificante. Entonces esos excedentes los pueden enviar al Archipiélago, incluso perdiendo dinero, porque les permite mantener inalterados los precios en Península. Esto ocurre con los vinos y ahora esta ocurriendo con los huevos. Ahora mismo hay una invasión de huevos de la Península, que vienen muchas veces cerca de la fecha de caducidad, porque no quieren tirar los precios en la Península. Somos un mercado atractivo que además solo les afecta para bien, porque un abaratamiento de los precios aquí no les afecta a sus precios de referencia en Península. Y el único que puede regular esto es el consumidor demandando producto local. Un ejemplo: hoy por hoy se consume más vino en las grandes superficies que en los restaurantes”.

-¿Y no se podría llegar a un acuerdo con los restaurantes para que solo vendieran vino de aquí, como ocurre, por ejemplo, en la Rioja, donde es impensable consumir otro vino que no sea un Rioja?
“Ya se hace. Hay acuerdos sobre todo con restaurantes, pero es una cuestión que solo depende del propio empresario, no de nosotros. Si el 60% del vino se vende en grandes superficies, ahí no competimos con precios y eso mucho más difícil”.