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Candelaria se hace notar

   
Los más pequeños participaron en las actividades organizadas por la FIBA. / DA

Los más pequeños participaron en las actividades organizadas por la FIBA. / DA

NORBERTO CHIJEB | Las Palmas de Gran Canaria

Casi un centenar de miembros de la Escuela Municipal de Baloncesto (EMB) de Candelaria, concretamente 92 personas entre jugadores, técnicos y padres, presenciaron el sábado la jornada de apertura del Campeonato Mundial de Baloncesto que 28 años después regresaba a Canarias después de Tenerife, en 1986. Una jornada en la que pudieron asistir a los tres partidos disputados en el impresionante Gran Canaria Arena y además lo hicieron todos identificados con camisas naranjas que denotó aún más su presencia entre aficionados mayoritariamente lituanos o eslovenos.

La expedición había adquirido solo 76 pases para ver la triple sesión, pero se vio sorprendida antes de que comenzara el Angola-Corea que abría la jornada con una invitación para el resto de los componentes, gracias a la gestión de Fernando Romay, el ex jugador que ahora está dentro del staff de la Federación Española de Baloncesto.

El comportamiento de los candelarieros durante los tres partidos, animando y dando colorido a las gradas fue de tan guisa que también hubo invitaciones para los dos partidos de la sesión de tarde, los atractivos Eslovenia-Australia y México-Lituania. Además, una representante de la FIBA le trasladó a la expedición tinerfeña invitaciones para los 92 personas a presenciar la jornada del domingo y venideras, incluso en uno de los fondos cercanos a la pista de juego.

Una invitación que se agradeció, pero que fue desechada porque el viaje de regreso a Candelaria estaba cerrado para ayer por la tarde y porque los cincuenta jugadores de la expedición, participaban en actos promocionales del Mundobasket por el paseo de Las Canteras y en el 3×3 en la Fan Zone del Parque de Santa Catalina, casi en exclusiva, al igual que lo hacía el equipo cadete de los Soles de Mexicali que entrena el tinerfeño Jou Costa, el que fuera coordinador de la Escuela Municipal de Baloncesto de Candelaria hasta su partida hace dos años a México, llevado allí por su amigo Iván Déniz.

El recinto presentó un aspecto impresionante con casi cinco mil lituanos, auténticos conquistadores de Las Palmas, al igual que lo hizo lel grupo de Candelaria con la FIBA, encantada con el comportamiento de una expedición que surgió gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Candelaria y Cabildo grancanario, pero sobre todo a la implicación de los padres y madres de los jugadores y los técnicos Carlos Marrero y Joseph Marcolino Andrade, éste, el ideólogo de un viaje que acrecienta el amor por el baloncesto.