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Economía del bien común – Por María Fresno

   

Christian Felber cree que es posible un modelo económico basado en valores como el respeto, la justicia y la honestidad por encima del dinero. Este profesor universitario de economía austriaco está convencido de que la civilización actual se puede divorciar del capitalismo y conseguir que en el convenio regulador las empresas no tengan como prioridad el beneficio económico, sino el bien común. Es más cree que es necesario poner límites al crecimiento empresarial y repartir los beneficios entre los empleados. Visto así, el modelo de economía del bien común que apadrina Felber sería la repera. Una sociedad más igualitaria, justa y ética, frente a otra donde valores tan en solfa, como la avaricia, el egoísmo o la corrupción conducen al éxito. Sin embargo, a pesar de que este modelo tiene ya miles de seguidores su implantación con la civilización actual no deja de ser una utopía. Felber insiste en que se trata simplemente de un cambio de prioridades: convertir el dinero en un medio y no en un fin, pero el cambio va más allá porque se trata de una reconstrucción del modelo económico y social a gran escala. La propuesta plantea que los balances de las empresas se basen en otros parámetros además del financiero, como por ejemplo, la sostenibilidad, la justicia social o la transparencia, y en función del mayor o menor grado de cumplimiento de estos parámetros, la empresa dispondrá de mayores o menores ventajas impositivas. Si no cumple, sanción. Si cumple, beneficio. La idea es que ganar dinero no sea el objetivo final de la empresa sino un medio para cumplir dicho objetivo que no debe ser otro que el bien común. Además, si una empresa obtiene beneficios solo podrán reinvertirse en la empresa y repartirse entre los empleados. De lo que se trata es de conseguir una sociedad en la que haya las menores desigualdades sociales. La entrevista a Felber [que publica hoy este diario] me recordó al histórico discurso de hace más o menos un año del presidente de Uruguay, José Mújica, ante la asamblea de la ONU. “La economía sucia, la estafa, el fraude y la corrupción, son plagas contemporáneas cobijadas por ese antivalor que sostiene que somos más felices si nos enriquecemos sea como sea”. No le falta razón a Mújica, y a Christian Felber al querer cambiar las cosas y, sobre todo, al creer que es posible arrancar las raices de la actual civilización sustentada en el maldito parné.

@Mariafresno72