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Expectación histórica por saber si Escocia sigue o no su propio camino

   
Votantes escoceses, ayer en un centro electoral; hoy, a primeras horas de la mañana, se sabrá el resultado del referéndum. / EP

Votantes escoceses, ayer en un centro electoral; hoy, a primeras horas de la mañana, se sabrá el resultado del referéndum. / EP

EUROPA PRESS | Londres

Los colegios electorales habilitados para el referéndum sobre la independencia de Escocia registraron ayer un goteo constante de votantes que confirmaron el interés ante una convocatoria que mantiene al conjunto de Reino Unido en estado de espera hasta que en las primeras horas de la mañana de hoy (entre las 6.00 y las 7.00 horas) se conozca el resultado de una decisión que afectará a su futuro, independientemente de la opción vencedora. El récord de personas inscritas para responder en las urnas a la pregunta “¿Debería Escocia ser un país independiente?”, el 97% de los mayores de 16 años que tenían derecho a voto, anticipaba ya una participación histórica que las colas registradas en los 2.608 colegios no han hecho más que confirmar. Al final se habla de entre el 80 y el 90% de participación Las autoridades locales que se encargaban de supervisar la operación confirmaron ayer que la atracción se mantuvo desde las 7.00 horas, cuando filas de personas aguardaban ya en muchas de las unidades habilitadas para la votación. Los dos bandos enviaron en masa a contingentes de voluntarios para garantizar la normalidad del proceso y los incidentes fueron mínimos, a pesar de que Yes Scotland (Sí Escocia) fue acusado de prácticas intimidatorias.

Los líderes políticos depositaron su papeleta muy temprano. Empezando por el ministro principal, Alex Salmond, quien lo hizo en su circunscripción de Aberdeenshire, donde reiteró que es la “oportunidad de una vida”. Tras casi dos años de campaña, el dirigente nacionalista dijo que los dos bandos están ahora “en manos de la gente de Escocia y no hay un lugar más seguro en el que estar”. Con la última encuesta publicada otorgando una ventaja de seis puntos al ‘no’, con el 53%, el líder de Better Together, Alistair Darling, votó en Edimburgo, donde fue recibido por vítores y protestas a partes iguales, pese a lo que se mostró “con mucha confianza”. “Ha sido una larga campaña, las pasiones han aflorado en las dos partes y es comprensible, puesto que estamos hablando de la decisión individual más grande que cualquiera de nosotros tomaremos en nuestra vida”, aseguró el ex ministro del Tesoro. Otro de los líderes que expresaron sus buenos deseos para los partidarios de la unidad fue el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien en un mensaje en Twitter proclamó que “Reino Unido es un socio extraordinario para América y una fuerza para el bien en un mundo inestable”. “Espero que se mantenga fuerte, robusto y unido”, declaró. En Londres, por su parte, los partidos británicos mantuvieron un perfil bajo y el primer ministro, David Cameron, prefirió ayer mostrarse al margen de una jornada en que el aparato de Westminster quiso que todo el protagonismo se quede en Escocia, a pesar de que la decisión se espera con inquietud debido a las consecuencias políticas, económicas e institucionales para el conjunto de la unión. Unos de los efectos más inmediatos que preocupan son los que el veredicto tendrá hoy en la apertura de los mercados, especialmente si gana el ‘sí’.

¿Cómo afectará a la economía la decisión sobre la independencia?

Muchos se preguntan qué implicará para la economía tanto el no como el sí tras el referéndum. Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank, responde desde un punto de vista económico a esta cuestión. En los dos últimos días la bolsa ha ido descontando que Escocia finalmente no se independizará, tal como muestra el tipo de cambio de la libra. En caso de que Escocia permanezca, David Cameron ha anunciado que dará más autonomía a la región, pero no ha detallado en qué consistiría esa cesión de soberanía. Para España el si sería un factor negativo ya que serviría de ejemplo para convencer al gobierno y los catalanes sobre una posible secesión. Además, la previsible caída de la libra afectará negativamente al turismo procedente de Reino Unido. Las empresas españolas con exposición a Escocia también se verían afectadas. Este mismo riesgo regulatorio se cierne sobre Repsol, pudiendo encarecerse los proyectos de parques eólicos marinos que tiene en el Mar del Norte. Telefónica también tiene intereses en Reino Unido, con una cuota significativa de clientes en Escocia. El sector bancario también sería uno de los afectados, ya que una fragmentación del mercado sería muy perjudicial. Santander sería uno de los implicados. Iberdrola se vería afectada por la incertidumbre regulatoria ya que el nuevo Gobierno podría cambiar el marco para la comercialización de la energía y podría haber cambios fiscales.