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La falta de inversión de Emmasa pone en riesgo el servicio de aguas

   
El proceso de intervención ya ha sido comunicado oficialmente.

Sede de Emmasa en la capital tinerfeña. / DA

YAZMINA ROZAS | Santa Cruz de Tenerife

El incumplimiento de las obligaciones de inversión asumidas en su oferta por la Empresa Municipal de Aguas de Santa Cruz de Tenerife (Emmasa), cuyo principal accionista es Sacyr, pone en riesgo el servicio de aguas en el municipio, ya que “la existencia misma de un servicio cuya base son unas infraestructuras con riesgo de obsolescencia corre el mayor de los peligros”. Así se recoge en el informe del Servicio de Control y Gestión de Servicios Públicos del Ayuntamiento para el inicio del procedimiento de intervención del servicio.

En concreto, el informe señala que respecto a las inversiones efectivamente llevadas a cabo entre 2006-2012, en comparación con las contenidas en la oferta presentada a licitación, “se concluye que de todas las inversiones obligadas a realizar, las mismas habrían alcanzado tan solo el 9,01% de las que se obligaban”.

El texto matiza que si se tiene en cuenta el concepto de importe exigible que introduce la auditoría encargada por el Consistorio local sobre la gestión de la empresa durante el periodo 2006-2012, el grado de ejecución habría llegado al 45%. “De lo que no parece caber duda alguna, acogiéndose el criterio que se escoja, es que la empresa concesionaria habría incumplido claramente las obligaciones asumidas a través de su oferta”, enfatiza el documento.

Además, continúa el texto, incumplió el compromiso de realizar las inversiones antes de repartir beneficios, ya que no lo hizo durante los dos primeros años que obtuvo ganancias; y también el del mantenimiento de la provisión para grandes reparaciones, que fue dedicado en cambio a una provisión de reestructuración de personal.

Según el informe, todo esto evidencia “el riesgo para el servicio público” ya que “el mantenimiento de las infraestructuras resulta absolutamente esencial”. “Queda claro -expresa- que una de las labores primordiales a desarrollar por el concesionario no es otra cosa que mantener en un estado óptimo las instalaciones adscritas al servicio, lo que se traduce en una labor constante de mantenimiento y reposición”.

Es más, la misma empresa admitía en su oferta que hay que considerar que el actual saneamiento municipal tiene su origen en los años 20, o de los años 70, cuando se acomete la construcción del nuevo alcantarillado de la ciudad.

Es por ello que, a juicio de los técnicos municipales, “se entiende que la oferta de inversiones de la empresa adjudicataria se adecuaba a ese análisis que habían hecho, dimensionando esas inversiones a las necesidades que habían detectado”,y que, por tanto, utilizaban un ratio de reposición a partir de los datos que manejaban. Sin embargo, “esos ratios no se han cumplido, lo que hace que sea todo el servicio público el que se vea inquietado, ya que no hará falta argumentar que la existencia misma de un servicio cuya base son unas infraestructuras con riesgo de obsolescencia corre el mayor de los peligros”.

El informe concluye, además, una “deficiente gestión” por parte de Emmasa “al no basar su actividad en presupuestos ni programas de gestión o actuación”, ya que la empresa, al parece, no trabaja con dichos documentos. Algo que provoca “extrañeza” en cuanto a la manera en la que, careciendo de ellos, “pueda llevarse a cabo una correcta gestión de las actuaciones y máxime tratándose de un servicio público que exige de actuaciones constantes de mantenimiento y reposición”.

Subcontrataciones
Pero las inversiones no son el único punto donde el informe municipal encuentra incumplimientos. Las subcontrataciones que ha realizado Emmasa es otro de los aspectos analizados con más irregularidades. En concreto, denuncia que la empresa subcontrata más del 50% del importe de adjudicación permitido por la ley, que ha realizado subcontrataciones con empresas vinculadas al grupo Sacyr y de actividades esenciales, cuya gestión “en ningún caso se puede ceder”. Y todo esto sin que, “a día de hoy, se haya autorizado ni una sola subcontratación a Emmasa”, por parte del Ayuntamiento.

El informe recuerda que ya en 2013 la Junta de Gobierno municipal acordó interponer una multa de 450.000 euros a Sacyr por realizar subcontrataciones sin autorización del Ayuntamiento, a pesar de lo cual la empresa “no ha reconducido su actividad”. El texto refleja la “perplejidad” porque la empresa insista en “conculcar los pliegos de su licitación, lo que hace sospechar que considera ese incumplimiento más beneficioso que el pago de la multa que pudiera imponérsele”.

“Es el supuesto típico de una empresa que gestiona un servicio tan sensible y que se niega, aparentemente, a cumplir con las reglas impuestas”, se enfatiza.