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Gallardón – Por Cristina Molina

   

De la dimisión del Ministro de Justicia me queda la responsabilidad -no asumida- del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Es falto que el Partido Popular se comprometiera a sacar adelante esta reforma del aborto. Me refiero al anteproyecto de Ley para la protección del no nacido y de los derechos de la mujer embarazada. La modificación podría haber sido desde el principio la propuesta por Rajoy esta semana pero optaron por convertirla en una concesión al sector extremista de su formación. El mismo, dicho sea de paso, que desearía que el matrimonio igualitario volviera a la ilegalidad. No se equivocó el ministerio de Gallardón sino el gobierno de Rajoy al barajar si quiera la posibilidad de mercadear votos con tales cuestiones.

Se equivocan también las plataformas como Derecho a Vivir y Hazte Oír, clarísimamente vinculados al Opus Dei y de ahí todo a la derecha que su brazo alcance a estirarse. Los denominados provida son el mayor lobby de este país por delante incluso de la PAH. Por lo tanto, no se trata de un grupo desprotegido como si de una minoría se tratara sino de un grupo con una deriva ideológica fundamentalista cuyo sesgo no le permite entender que sus planteamientos no pasan por el Bien Común. Nótese que la única manera en la que este sector aceptó el matrimonio entre personas del mismo sexo fue la sentencia del Tribunal Constitucional. De la misma forma, el PP debió esperar al fallo del Constitucional sobre su recurso a la actual ley del aborto antes de meterse a reformarla. Quizás sea la propia sentencia la que dé aquí paz y en el cielo gloria. Debo reconocer que la figura de Alberto Ruiz-Gallardón me produce ahora más interés que antes. Debe ser difícil mantener la personalidad y la lealtad en un gremio donde a menudo vemos cómo personas que son poca cosa llegan a mucho. Ríe y reirán contigo, llora y llorarás solo. (@cristination_)