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Y ganó Clavijo – Por Juan Henríquez

   

Si te tiran una burra, sácalo tú por caderas. Eso le dijeron a Fernando Clavijo desde que inició la luchada contra Paulino Rivero, para sustituirlo en la candidatura a la presidencia del Gobierno canario en las elecciones del 2015. Según algunos entendidos de Coalición Canaria, amigos personales de un servidor, y no uno, sino dos, nacionalistas-independentistas ambos, o sin el nacionalista previo, a los que se les presupone un profundo conocimiento de Coalición Canaria, mantenían -así me lo confesaron- que Clavijo apoyado por Hermoso, Melchior y Oramas, es más españolista que Paulino. Precisamente, por razones de amistad, insisto en lo de amigos, evito mencionarlos. Sin embargo el que suscribe, a cien años luz del nacionalismo-independentismo que representan estos dos colegas, siempre tuve claro que Clavijo está mucho más cerca de la soberanía-independencia canaria que Paulino Rivero, doctorado en el centralismo madrileño. Y no son cosas mías, sino del propio Fernando Clavijo, quien en su momento se alineó con las tesis soberanistas de Miguel Zerolo.

Con todos los respetos para mis añaten, no tengo otro calificativo que darles: ¡ingenuos! Aunque es bien cierto que los próceres que defendieron la candidatura de Clavijo, los más importantes, son todos progodos, también es bastante acertado pensar que no lo hicieron por afinidad ideológica con el alcalde lagunero, sino por venganza contra Paulino, que un día se les subió a la chepa queriéndolos arrinconar. Y todavía diré algo más explícito, por supuesto siguiendo mi intuición política personal. Que nadie sufra por la derrota de Paulino Rivero, les aseguro, y apuesto siete contra dos, que no volverá a las aulas a impartir clases. ¿Se acuerdan del socialista Juan Carlos Alemán? Pues lo mismo, enchufado en política de por vida. Lo mismo el Paulino termina sustituyendo a Jerónimo Saavedra, aunque sin carnet socialista, pero bien acomodado. Pues eso, que muerto el paulinato: ¡Viva el fernandato!