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Iconos con punta – Por Francisco Pomares

   

Gustavo Matos, flamante candidato del PSOE canario a las primarias, se ha lanzado ya a la campaña con un par de carteles que circulan por la red. En ambos, don Gustavo identifica su campaña con elementos que le representan o eso cree. El primero, un morral de paseo, una de esas mochilas de yupi a la que todos hemos recurrido alguna vez, debe ser un guiño a la campaña de Pedro Sánchez, que también tiro de la misma figura. No es mal icono: unos pueden entender que el hombre tiene vocación de moverse por la política ligero de cargas, y otros que ya tiene empacado el equipaje para salir por piernas si fracasa (en las primarias o más adelante).

Los publicitas de Pedro Sánchez que copia Matos descaradamente acertaron con lo del morral, y quienes le diseñen a Matos la suya han acertado también al copiarlos. A medias, claro, porque el otro elemento gráfico parece diseñado por la competencia: se trata de una reproducción de la pelambre de don Gustavo (un pelucón que le envidiamos los calvos y otra gente de segunda división) y que don Gustavo luce con la frescura de quien anuncia Pantén para caballeros en cada quiebro. Don Gustavo ya tiró de su cabellera al viento, mecida por los mismos aires que su corbata, cuando hizo su campaña para ser alcalde de La Laguna, en las que se enfrentó a Fernando Clavijo con fortuna escasa. Si gana las primarias socialistas volverá a intentarlo, a ver si demuestra que no todas las segundas partes tienen que salir obligatoriamente mal, como bien demuestra El Padrino II. Pero dejando las mafias de lado (no viene a cuento, lo más próximo a don Gustavo con aire Corleone es el austero Javier Abreu), dejando las mafias de lado, digo, lo de la peluca distintiva del lagunero se me antoja un desliz subsanable: es verdad que tanto pelo se le mete a uno por los ojos, que llama la atención y que nos deja perfectamente claro que don Gustavo está encantado de haberse conocido (mejor que mande uno que se quiere que uno que nos odia), pero resulta un icono afrentoso para los que padecemos de alopecia galopante.

Yo no pienso votarle, por lo menos si insiste en soltarse el pelo. Ya podría hacerse una coleta, que está ahora más de moda. Además, lo de usar los propios atributos como iconos para la imagen de un programa tiene sus muchos riesgos. En vez de acercar a los votantes socialistas al programa de sus candidatos, recurrir al aspecto personal, a la postre coloca a los que votan ante la decisión de elegir entre “el del pelo”, “la del bolso”, “la de las gafas” y “la del móvil”, o juzgar a l@s candidat@s por su mera (o no tan mera) anatomía.