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DESDE LA ÓPTICA >

La irrupción de ‘GuarroChano’ – Por Javier Rabanal

   

Llegaba el derbi canario marcado por la desigualdad en el arranque de los contendientes. Los amarillos arrasando, líderes de la categoría y con su nueva estrella a máximo rendimiento desde el inicio. El bando contrario, el nuestro, plagado de dudas sobre el nuevo proyecto en el que el entrenador tiene más peso que en etapas anteriores.

La vuelta de Cervera, primera clave. Al igual que en la segunda parte de Pucela, Cervera supo leer lo que se iban a encontrar los suyos sobre el césped y maniató al rival cerrándole sus salidas habituales y acrecentando sus defectos defensivos, que también los tiene. En ese escenario el conjunto blanquiazul dominó sometiendo a los de la isla vecina hasta borrarlos del campo. Con Sanz y este Vitolo, vamos al fín del mundo. Inesperado jarro de agua fría, 0-1. Albizua duda si ganar una pelota arriba (donde es muy superior) o dejarla bajar, opta por lo segundo y Araujo le roba la cartera, ambos al suelo. El amarillo se levanta rápido, nuestro central un poco más lento (cuando lo hizo, el jardinero ya estaba arreglando el césped antes de cerrar el estadio), llegada al área y Momo fusila. ¡Vaya panorama!.
El Tenerife vuelve a tener balón parado. Después de muchos intentos, solo Luismi Loro consiguió, desde mi punto de vista, crear sensación de peligro a balón parado en el equipo en los últimos años. Ahora Iker Guarrotxena (a partir de ahora GuarroChano) nos ha vuelto a poner en línea de salida de esos equipos que abren o igualan partidos en situaciones en las que sorprender al rival es siempre complicado. No es nuestro equipo un dechado de virtudes en estos aspectos, o por lo menos no se ven a simple vista. Equipos como el Sevilla o el Atlético muestran gran variedad de soluciones en esta suerte del juego que no parece gustar tanto a Cervera.
Aún así, sacó un córner letal GuarroChano que entre todos, incluida la afición, metimos dentro. Araujo nunca se queda sin marcar. Descanso para todos. Me imagino las charlas del entretiempo con los amarillos pensando en jugar con la ansiedad de un Tenerife al que el empate tampoco le valía para mucho y reafirmándose en que en cualquier momento con la calidad de sus jugadores se podía desnivelar la balanza. Grave error. Momo, ese jugador que junto con Ángel y Aythami muestran en cada jugada su antitinerfeñismo, se dejó dormir para regocijo de Moyano y Suso que armaron una jugada que acabó en el segundo palo para que Cristo con todo menos con los pies mandase la pelota a las mallas. Éxtasis colectivo. Todos tenemos un amigo canarión, yo tengo la suerte de tener más de la media.

Esta semana le tocará a mi amigo Kiko, adoptado en esta isla, sufrir cuan Momo o Ángel, el resultado del derbi. Hasta la segunda vuelta…amigos.