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Licencias urbanísticas en Santa Cruz – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

Tras las vacaciones, vuelta al tajo. Para hablarles hoy de las licencias urbanísticas en Santa Cruz y de otros asuntos que tienen que ver con la organización de la ciudad. Hace pocos días, el concejal de Urbanismo, José Ángel Martín, se quejaba, con razón, y con un tono de amargura bastante acusado, de la falta de colaboración con el área que rige por parte de ciudadanos solventes, esto es, pudientes, que residen en la capital. Pero siendo cierta la queja del edil, añado enseguida que, parte de la culpa de los males que presenciamos, tienen que ver con la escasa energía con la que el político local combate los excesos de toda naturaleza que han convertido a la capital tinerfeña en un vertedero de problemas sin par.

La lista de ciudadanos que no cooperan con el consistorio, aún pudiendo, es muy larga. Y el espacio de que dispongo, corto. Hay patrimonios particulares abandonados o semiabandonados, en El Toscal, sin ir más lejos, en los que repartir culpas por igual: a sus dueños por su desinterés en cuidar lo propio. Al Ayuntamiento, por no meter en cintura a tales ciudadanos pudientes con el énfasis que se requeriría para hacer cumplir las normativas que deberían ser de generalizado cumplimiento. Pero no hay que irse al El Toscal. En mi calle, que no es mía, sino de cientos de vecinos que pagamos nuestros impuestos por vivir en ella (me refiero a Los Sueños, antes General Sanjurjo, en el barrio de Salamanca), y más exactamente frente al Centro Gallego, existe un solar particular en la que se realizó una excavación del subsuelo considerable. La obra tiene licencia. Está a la vista en un muro y no caduca hasta el 12 de julio de 2016. Sin embargo, no hay movimiento alguno en la misma desde hace más de un año. A pesar de que un vallado verde la circunvala, entorpeciendo la circulación peatonal por la acera y obligando a los usuarios de la vía a subir y bajar de la misma, con riesgo de caídas y atropellos, algunos de los cuales hemos observado con bastante frecuencia.

Dicho de otro modo: la obra está parada y la licencia otorgada no está siendo utilizada para los fines que motivaron la solicitud. El promotor está ocasionando un perjuicio colectivo a los vecinos. Y no es un pobretón. Sino un reconocido arquitecto, hermano de otro reconocido arquitecto, ambos suficientemente pudientes y solventes como para gastarse cuatro perras en cerrar la pared rota y contribuir a que una absurda valla deje de incomodar a sus conciudadanos. Además, tampoco puede alegar desconocimiento de las normas, puesto que todo un arquitecto tienen que saberse, de memoria, el PGO al completo.

Ya lo dije: tengo poco espacio. Pero regreso de las vacaciones con ganas de poner el dedo en la llaga. Que José Ángel, concejal de Urbanismo, no se queje tanto y trabaje más por el bien de Santa Cruz. Al promotor y arquitecto de una obra inconclusa, que se gaste los cuartos y deje de dar la vara a sus vecinos. Pues disponiendo ciertamente de licencia de obra hasta 2016, con su pertinaz conducta, poco o nada colaboradora con sus vecinos y con el Ayuntamiento, está quedando en evidencia. Y en ridículo ante todos…