X
el cráter >

Pederastas – Por Juan Carlos García

   

Con el abuso sexual infantil asoma una de las acciones más infames del ser humano. Si bien se trata de una desviación sexual inmersa en la sociedad desde las civilizaciones antiguas, es hoy en día cuando, con la invasión mediática, se puede percibir el verdadero cariz de esta ignominia.

No existe un perfil exacto de estas personas repulsivas. Los pederastas. No se las distingue a simple vista. Se encuentran enclavadas en todas las capas sociales. Estos días, por ejemplo, ha caído el pederasta del madrileño distrito de Ciudad Lineal y el también pederasta ex nuncio del Vaticano en la República Dominicana. Sí se puede establecer un retrato robot a partir del estudio de las que ya han sido detenidas: varón, mayor de 35 años -en el 70% de los casos-, suele tratarse de profesionales cualificados, su nivel social es medio o medio alto, en el 75% de los casos no tienen antecedentes penales, no reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad y normalmente tienen familia a su cargo, y con frecuencia hijos pequeños. ¿Qué le parece? Sí, se lo pregunto a usted, que está leyendo en este momento esta columna. “Repugnante, menuda lacra”, contestará posiblemente. No, perdón. Me refiero a ese otro lector que se ve reflejado sobre estas líneas. Siga, siga leyendo. Sí, sí, me dirijo a usted, acodado en la barra de la cafetería donde habitualmente -como ahora- se toma el barraquito de media mañana. No, no mire hacia otro lado. Simplemente, apure el cortado, a poder ser sin atragantarse. Y si no se encuentra solo, siga la conversación que mantiene con la persona que la acompaña.

Recuerde, no se le distingue a simple vista. Aquel sentado frente a usted también ojea el periódico. Observe. Se detiene en una página. Sí, la misma que está leyendo usted. Intuyo que respira hondo. ¿Por qué? ¡Ah! Se encuentra en una sala de espera. O quizá en la oficina. Acaso solo.

Nadie puede detectar su incipiente desasosiego. Sus compañeros y sus compañeras de trabajo también han leído esta columna o lo harán a lo largo del día. Siga, siga trabajando. Tal vez pueda advertir algún rostro cercano con semblante cariacontecido.

La sombra de los hechos, de sus hechos depravados, lo delatará. No le quepa la menor duda. Quizás sea usted un pederasta.