X
... y no es broma >

Pedro está bueno – Por Conrado Flores

   

Sonia Castedo, alcaldesa de Alicante, dijo no hace mucho tiempo sobre el nuevo líder del PSOE Pedro Sánchez, que “tiene buena imagen y está bueno”. Y no fue la única, otras políticas de diversos partidos hicieron referencia directa a su belleza masculina una vez tomó las riendas de su partido. ¿Qué pasó? ¿Por qué no nos echamos las manos a la cabeza? Pocos han destacado este caso de cosificación sexual del hombre, ya que muchas le niegan de entrada sus méritos intelectuales y de liderazgo para centrarse en su cuerpo, piropeándolo fuera de contexto y atribuyéndose el derecho a comentar de manera pública sobre su aspecto físico.

No es fácil ser un hombre como Pedro Sánchez. No es fácil desligarse de una cara bonita y un culo prieto y que tus interlocutoras te tomen en serio. Es muy duro, algo por lo que ni Luis de Guindos ni Alfredo Pérez Rubalcaba han tenido nunca que pasar. Ellos, calvos y de rostro más bien desagradecido, simplemente han sufrido el desdén del público femenino, algo nunca comparable a la humillación de ser retratados como hombres florero. Sólo los jóvenes modelos de la marca norteamericana de ropa Abercrombie & Fitch, quienes deben desnudarse para atender a los clientes, saben lo que es eso.

Seguro que recuerdas los anuncios publicitarios de la campaña “Tengo un plan” de la marca de ropa femenina Desigual. Una de sus protagonistas decía: “En Tailandia me enrollaré con un surfista buenorro, con un buzo cachas, o con los dos. ¡Un trío!”. Otra lo tenía aún más claro: “Me acuesto con mi jefe y punto, y si puedo repito. ¡Es que le arrancaría la ropa al tío!”. A mí la campaña me gustó, pero ¿imaginas esos anuncios protagonizados por hombres? ¿Se prohibirían quizás?

Especulaciones aparte, Pedro Sánchez mejora la foto del anterior candidato. Y sin duda lo sabrá utilizar como ya lo han hecho otros guapos y guapas antes que él. Entiendo que Sonia Castedo dijera que está bueno y si te digo la verdad, hasta me alegro. Porque echo de menos cierta distensión en torno al tema del sexismo. Hombres y mujeres debemos recuperar el sentido del humor y reírnos de nuestras diferencias y nuestros defectos. No me identifico con un tipo que es un completo inútil en la cocina o que deja los calcetines en medio del pasillo. Sólo me río. No me siento retratado como hombre. Y si lo hiciera, me reiría aún más.