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El poder es mío – Por Agustín Casanova

   

Desde hace algunas elecciones, una gran cantidad de españoles han ido decidiendo, con sus votos, ir dando mayorías absolutas al Partido Popular, primero en municipios y comunidades y luego en el Estado. Actualmente, y según el CIS, esas mayorías absolutas que hemos estado sufriendo se ven amenazadas casi en todas las circunscripciones, bien por la desafección de los votantes del PP con sus políticas, por la debilitación del bipartidismo o por la irrupción en el escenario electoral de nuevas fuerzas políticas como Podemos. Ante esta situación, con todas las alarmas de Génova encendidas, los ideólogos del PP se han puesto a trabajar en busca de soluciones. Parecería lógico que tratasen de buscar unas medidas, un programa electoral que volviese a convencer a sus votantes. Eso es lo que se esperaría de un partido democrático en una democracia. Me imagino, y esto es ficción, a los bien pagados asesores de imagen del partido, en una reunión con sus líderes tratando de cortar la sangría de votos y estudiando qué medidas tomar para evitarlo. Cuando a algún iluminado de pelo engominado tiene la genial idea: “Si no ganamos con los votos, cambiemos las leyes electorales”. Y ahora, ya en la realidad, leemos que Cospedal y el PP con su mayoría absoluta, y en solitario, recorta el número de diputados del parlamento autonómico de Castilla La Mancha de tal forma que se produce el milagro, según las encuestas, el PP, sin la reforma habría perdido la mayoría absoluta y habría cinco partidos representados en ese parlamento (PP, PSOE, IU, UPyD y Podemos). Tras la reforma, se obró el milagro. El PP obtendría mayoría absoluta y UPyD y Podemos quedarían fuera. También en la Comunidad de Madrid, y en Galicia, ambas gobernadas por el PP con mayoría absoluta, se está trabajando, y ya existen propuestas para modificar las leyes electorales y la modificación del número de representantes en las cámaras autonómicas. El mismísimo Rajoy anuncia una reforma de la Ley Electoral para las elecciones municipales para garantizar(se) que siempre gobierne el(PP) partido más votado, y que apresuradamente ha de aprobarse antes de los próximos comicios municipales, no vaya a ser que se queden sin alcaldías que gobernar. Cambiar las reglas del juego sólo por uno de los participantes, haciendo abuso de su mayoría absoluta, e insultando a la ciudadanía con sus falaces argumentos queriéndonos hacer creer que es en pro de la democracia, pero que, curiosamente, el resto de demócratas no apoyan, no es sino un intento de perpetuarse en las instituciones (¿golpe de estado?). Estas maniobras del PP solo tienen un único fin, mantenerse en el poder a toda costa. La Democracia no les importa. ¿Qué creen ustedes?

*ABOGADO (casanova@hotmail.com)