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¿Por qué lloras, abuelo? – Por Rafa Lutzardo

   

El hogar de Antonio Méndez y Berta Ferreira llora de tristeza y de impotencia. Las paredes que tantos años sirvieron de refugio para estas dos personas mayores, hoy se visten de luto, alimentadas por la rabia, dolor e impotencia. Paredes que fueron testigos mudos de un amor profundo y mágico. Rincones que dieron calor en los inviernos fríos y aires benignos nacidos en las bellas costas de su querido pueblo de Tacoronte. Dos viejecitos que un día decidieron convertirse en arquitectos de sus propias vidas; de sus propios corazones y de un proyecto familiar que les llevó a soñar en un mundo desigual e injusto. De pronto, el destino envidioso y celoso del amor tan puro de estos dos viejos gladiadores de la vida, se ha visto alterado por una sentencia judicial. ¿Justicia? Se llama justicia a la participación de más de sesenta efectivos policiales para reventar una puerta con violencia y un hogar vacío. Para impresionar a dos septuagenarios heridos de dolor y sin fuerzas para poder defender lo que hasta el otro día era suyo. Querida justicia, tú no eres perfecta, también te equivocas, pues no olvide que estás elaborada por el cerebro de los humanos, los cuales estamos llenos de virtudes, pero también de defectos. ¡Ayyyyyy!, querida justicia, no sé si tú tendrás abuelos, padres, nietos hijos, pero estoy seguro de que tú como justicia también tendrás tu dolor, igual que un fuego mata a otro fuego, tú lo harás a través de la conciencia de tu propia justicia. Toda una vida de trabajo, esfuerzos, luchas, sacrificios por dar lo mejor a esta bendita tierra. Manos callosas por el esfuerzo del arado; por la sorriba y por la evolución de una tierra en beneficios de todos. Así se lo han agradecido las leyes engendradas por los humanos del planeta tierra a Antonio Méndez y Berta Ferreiro. La vivienda del 102 ubicada en Tacoronte, será un referente puntual en la historia social de Canarias. Ya no hace falta adentrarnos en la conquista de Canarias para saber cómo y quiénes despojaron y asesinaron a nuestros antepasados. Ahora, en el actual siglo XXI, al igual que Chovito, Antonio Méndez y Berta Ferreiro son nuevos referentes de la historia social de Canarias por los acontecimientos acaecidos y por cómo se han llevado a cabo. La vida no es así. La hacemos nosotros y la destruimos nosotros. El pueblo grita, se suma a la impotencia, pero al final calla ante una democracia necesitada de una reforma profunda y meditada.