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“Querían que yo pagase para que el asesino de mi hermana heredase el piso”

   

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

A la espera de que arranque el juicio, cuyo inicio está previsto para el próximo lunes, Luz Marina Rodríguez ha querido reivindicar ante la sociedad la figura de Guacimara, que falleciera a manos de su expareja, José, en un terrible crimen acaecido a primera hora del día 20 de febrero de 2013. Esta entrevista se emite mañana en Teide Radio.

-¿Cómo se encuentra cuando ya queda poco para el juicio?
“Fatal, la verdad”.

-¿Qué ocurre en el día después, cuando los focos se dirigen hacia otro lado? ¿Se ayuda a los familiares de las víctimas de violencia de género?
“En un principio está el dolor, tan grande, pero pronto se suma el después, cuando te das cuenta que hay que salir a la calle, que hay que buscar un abogado, arreglar papeles, hacer frente a todo lo que tiene tu hermana por pagar: la hipoteca, el coche… Luego también hay que ir a Menores, que fue donde nos enteramos que él tiene derechos de visita con los niños…”.

-¿Derechos de visita? ¿A pesar de estar encarcelado por el asesinato de su madre delante de los propios pequeños, que tenían en ese momento 5 y 8 años?
“Nosotros ni lo imaginábamos. Gracias a nuestra insistencia logramos que se le retirase la patria potestad aunque sea cautelarmente, a la espera de que se dicte una sentencia firme”.

- ¿Con quién están los niños?
“Con mi hermano. Él tenía dos niños pero ya grandes y… ¡Ahora tiene dos más! Les ha empezado una nueva vida, fuera de Santa Cruz. Tienen un nuevo colegio, nuevas actividades…”.

- Tienen la ventaja de que son muchos primos…
“Así es. Siempre hemos sido una familia muy unida, que nos llamamos todos los días. Con mi hermana era igual. Ahora ha caído está bomba sobre nuestra familia y nos ha dejado destrozados. Es la verdad”.

-¿Ayuda la familia de él?
“Ellos siempre han estado ahí. Y lo han pasado mal. Lo que pasa es que son situaciones diferentes. Al fin y al cabo, ellos lo tienen a él aunque sea en la cárcel. Nosotros no tenemos a Guacimara ni la tendremos nunca más”.

-Da la impresión de que su familia ha tenido que afrontar en solitario esta desgracia…
“Al principio todo el mundo se ofrece pero luego todo el mundo tienen que hacer su vida”.

-¿Han contado o cuentan con ayuda de, por ejemplo, la Dirección General del Menor y la Familia, o de cualquier organización que trabaje con víctimas de violencia de género?
“Sí te ofrecen ayudas, pero las ayudas están recortadas y cuando se acaba el dinero no es que no quieran, es que no pueden, y llega un momento en el que no te pueden dar más. Al final es la familia la que tiene que hacer frente al asunto para hacer todos los trámites. Y tienes que tener dinero para los dos abogados, el tuyo y el de los niños…”.

-¿No le han ofrecido asesoramiento jurídico gratuito?
“Sí. Al principio íbamos a una unidad para víctimas de violencia de género y siempre nos decían que ellos ponían el abogado, que no teníamos que preocuparnos… Luego llegó el verano y resultó que habían disuelto la unidad por los recortes…”.

-¿Qué ha pasado con el piso que tenía en común la pareja?
“La mitad la heredan los niños y la otra mitad él, aunque ya está a su nombre. Al llegar al Ayuntamiento el certificado de defunción lo pusieron a su nombre y luego me dicen a mí que yo pague la plusvalía de un bien que hoy por hoy está a nombre del asesino de mi hermana. Desde luego yo no lo voy a pagar”.

-¿Y la hipoteca?
“Nosotros hemos ido pagando, incluidos los 700 euros que nos cobraron por la cancelación anticipada. ¡Como si hubiera sido una decisión nuestra todo lo que nos ha pasado!”.

Seis puñaladas delante de los niños

Un crimen terrible. La víctima, Guacimara, sale de su casa en Los Gladiolos con sus dos pequeños hijos, de 5 y 8 años, sin imaginar siquiera que en el rellano le espera un hombre encapuchado, supuestamente su expareja, José, quien posteriormente reconoció los hechos en sede judicial. Ni la presencia de los menores ni la de su abuela, que recibe un empujón, logra evitar que la mujer reciba seis puñaladas. Parte del cuchillo acabó alojado en su cuerpo. José es detenido minutos después mientras el barrio y la ciudad inician el día con semejante noticia. Guacimara era una mujer que había superado con tensón muchas dificultades hasta alcanzar sus objetivos, entre los cuales se encontraba terminar los estudios de Trabajo Social, profesión que compartía con su hermana Luz Marina. Ahora ésta quiere que una fundación lleve su nombre y ayude a los que han sufrido una desgracia como la que nos ocupa.. “Nada de discursos, sino que sea práctica, que te ayuden de verdad a tramitar todo el papeleo…”, explica Luz Marina, para quien la celebración del juicio y, sobre todo, que se dicte sentencia supondrá un cierto alivio tras el calvario en el que están sumidos desde aquella mañana del 20 de febrero del año pasado. “Guacimara era querida  y apreciada en el barrio; quien la conocía sabe de lo que hablo; por eso esperamos que se haga justicia y se le castigue con la máxima pena”.