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Golpe de castigo

   
Jacobo tuvo buena parte de culpa en los dos goles que encajó. / RAMÓN GÓMEZ Real Valladolid vence dos goles a uno al CD Tenerife. / RAMÓN GÓMEZ Real Valladolid vence dos goles a uno al CD Tenerife. / RAMÓN GÓMEZ El Tenerife tiene claros problemas en ataque./ RAMÓN GÓMEZ Real Valladolid vence dos goles a uno al CD Tenerife. / RAMÓN GÓMEZ
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Jacobo tuvo buena parte de culpa en los dos goles que encajó. / RAMÓN GÓMEZ

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Valladolid

El CD Tenerife salió derrotado ayer del José Zorrilla frente al Real Valladolid (2-1). Los de Álvaro Cervera regresaron a la Isla con una nueva derrota y sin disipar dudas en torno a su juego tras ganar al Mirandés la semana anterior.

El entrenador blanquiazul advirtió en la previa de la necesidad de tener a su equipo en el mejor estado físico. Quizás fue por ello, pero los blanquiazules, por momentos, dan la impresión de tener capacidad y argumentos para algo más.

Seguramente hay muchas explicaciones para ello, como el número de altas producidas en verano, la lesión de Diego Ifrán y, por el primer argumento, la misma necesidad de acoplarse lo antes posible, pero lo cierto es que el tiempo pasa, la liga avanza, y, lejos de disipar dudas, los blanquiazules generan algunas más en lo que a juego se refiere.

Ayer, solo mediada la primera mitad y en fases de la segunda, los chicharreros dieron la sensación de sacudirse al rival, de tratar de ir a buscar la meta de Varas y, en definitiva, ser un equipo que compite, que pelea, que lo deja todo en el campo a expensas del resultado. En otras palabras, ser el equipo que logró el ascenso a Segunda A y luego consiguió la permanencia de manera holgada.

Álvaro Cervera sorprendió con una alineación en la que Albízua formaba en el lateral izquierdo junto a Cristo Martín. Los blanquiazules sufrirían mucho por esa banda, especialmente en los primeros 25 minutos del encuentro, debido a las internadas vallisoletanas.

Jarro de agua fría
Más allá de los análisis tácticos que se puedan llevar a cabo, encajar un gol a los dos minutos de partido hace saltar por los aires los planteamientos de cualquiera. Eso fue lo que sucedió cuando Jesús Rueda transformó un libre directo que acabó en las mallas de Jacobo Sanz.

La endeblez mental del CD Tenerife hacía presagiar lo que sucedería. El Valladolid llegaría una y otra vez a la meta de Jacobo y, a pesar de la lesión de Jeffren, la entrada en campo de Alfaro dió aún más profundidad a los locales.

La banda derecha pucelana dominaba el encuentro. Así, cuando se cumplía un cuarto de hora de partido, Chica metió un centro al área que la defensa visitante se esforzó en despejar con serios problemas. Más tarde sería el exblanquiazul Alfaro, que no encontraría portería, el que probara fortuna en una primera oportunidad y solo un minuto más tarde, en el 18, el que estrellara un balón en la madera.

Casi cuando dejó de llover sobre el césped del José Zorrilla, pareció bajar la presión a la que el Valladolid sometía al CD Tenerife. Los de Álvaro Cervera no se mostraban tan timoratos, quizás también menos inflexibles a la hora de acercarse a los dominios de Javi Varas.

La primera ocasión para los insulares llegó en el minuto 23, cuando Carlos Ruiz remató de cabeza un córner que se marchó muy cerca del poste derecho de la meta blanquivioleta.

Fue la segunda mejor ocasión para los chicharreros en este primer tiempo, ya que, en el minuto 36, Aridane no supo aprovechar un error de la zaga local. El defensa ganó por velocidad la partida al grancanario, desbaratando un claro mano a mano.

Con todo, y como muestra de la producción ofensiva de los canarios, las dos mejores ocasiones de los de Álvaro Cervera no habían ido entre los tres palos. La de Aridane ni siquiera había acabado en lanzamiento.

El inicio de la segunda mitad hizo presagiar que las cosas podían cambiar, pero, exceptuando que los blanquiazules mostraron algo de mejor cara, el guión fue similar a los primeros 45 minutos.

Los de Álvaro Cervera trataban de tener más el balón mientras el Valladolid parecía esperar una salida a la contra para sentenciar el encuentro.

En el minuto 60 llegaría la mejor oportunidad de los chicharreros cuando Maxi Pérez logró conectar un buen disparo dentro del área que Javi Varas rechazó a saque de esquina.

Sentenciados
Los insulares trataban de tener el balón, combinar y generar peligro, también para ello entró al campo Uli Dávila, tratando de ser el jugador que de el último pase que tanto necesita este equipo, pero el mexicano no estuvo fino.

Y cuando mejor parecía estar el CD Tenerife llegó la sentencia. Otra falta, esta vez lanzada por Timor, acabaría dentro de la portería de Jacobo que, tapado por la barrera, no se movió viendo como el balón le acababa superando.

Así se acabaron las esperanzas blanquiazules. Cervera movió su banquillo dando entrada a Suso Santana y a Ruso García, pero los cambios no dieron resultado.

Entre algunas acometidas del Valladolid, que daba por bueno el resultado y bajó su intensidad, llegaría una buena ocasión para que los blanquiazules trataran de reengarcharse al encuentro. Un saque largo de Jacobo Sanz acabaría en los pies de Ruso García en el área contraria. El delantero elevaría el balón por encima de Javi Varas, pero el guardameta pucelano conseguiría, una vez superado, retroceder hasta alejar el balón de su meta.

Los últimos diez minutos de partido parecían sobrar, con un Tenerife que daba la impresión de rendirse ante la evidencia, quizás incluso trasmitiendo cierta indolencia. Cuando los pucelanos daban por bueno el resultado y con el público del José Zorrila recordando a Jacobo Sanz su pasado en el club vallisoletano, llegaría el tanto de los insulares, después de que Uli Dávila aprovechara un servicio desde la banda derecha de Suso Santana.

No quedaba tiempo para nada más que maquillar algo el resultado y tratar de comenzar a pensar en la UD Las Palmas, en un derbi que, dejando a un lado el de la temporada del descenso a Segunda B en Gran Canaria, quizás sea el que menos ilusión pueda generar en la afición chicharrera en las últimos cursos.

Viendo los momentos de juego de uno y otro conjunto, y si nada mejora de manera drástica, el CD Tenerife tendrá una complicada papeleta con la visita del eterno rival y, como suele suceder en este tipo de encuentros, no será un partido más.

En esta ocasión no solo por ser un duelo de máxima rivalidad regional, sino que una nueva derrota podría enrarecer aún más el entorno, preocupado y especialmente crítico con el entrenador blanquiazul y algunos jugadores de la plantilla.

Por contra, quizás una victoria podría suponer un punto de inflexión, para que, de una vez por todas, se puedan cambiar las malas sensaciones de los blanquiazules desde el inicio de competición. Quizás nos encontramos ante el derbi más importante de los últimos años. El del curso pasado, en el Rodríguez López, generó una ilusión que ahora resulta una quimera.