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La seguridad. Barcelona´92 – Por Sergio García de la Cruz

Nunca antes la policía española se había enfrentado a un operativo de seguridad tal magnitud. Velar por la seguridad de un acontecimiento de tales características fue todo un reto. España era un país sacudido por los atentados terroristas, el mundo entero miraba con recelo, era evidente y estaba latente un riesgo potencial de seguridad. Apenas habían pasado cinco años desde aquel brutal atentado de 1987 donde murieron veintiuna personas e hicieron a cuarenta y cinto en el centro comercial Hipercor de Barcelona al estallar 30 kilos de amonal y cien litros de gasolina en un Ford Sierra que aparcaron en el parking del Hipercor de Barcelona, el que más víctimas ha causado de los perpetrados por ETA en toda su historia.

El 25 de julio de 1992 se declararon inaugurados los XXV Juegos Olímpicos de Barcelona, millones de persona vivieron este magnífico espectáculo, y debo decir con orgullo que entre ellas estaba yo, desde la trastienda. La clausura fue el 9 de agosto. A pesar de que todo se desarrolló en un corto periodo de tiempo la seguridad se fue tejiendo años atrás, en el enero de 1988 se creó el máximo órgano encargado de la misma: la Comisión Superior de Seguridad Olímpica, que planificó la seguridad en varias fases que comenzaban con una planificación genérica que al año se convertiría en operativa para posteriormente llegar la fase de implantación y la de operación. El plan de seguridad develaba dos ámbitos, uno de autoprotección y el otro de protección. Los niveles de seguridad fueron tres: el de centro de seguridad base, el de área y el superior de seguridad olímpica, los de riesgo, también tres: el de normalidad amenaza general y la especifica.

Una cuestión importante que contribuyó a un resultado tan exitoso, además, por supuesto de ser una seguridad integral completa, fue la del control de accesos que llevaba por estandarte dos mecanismos, uno el control de privilegios y el otro que le acompaña, indudablemente, la acreditación.

El éxito irrefutable de la seguridad fue por la participación de todos y esta integridad hizo posible que esto fuera así, y dentro del término todos incluyo a la parte más importante de este maderamen: el ciudadano, porque al fin y cabo la seguridad es una cuestión inherente a la sociedad de hecho todo gira en torno a ella, si no paremos por un segundo y analicemos. Para Abraham Maslow era una necesidad de suma importancia, una necesidad psicológica innata que nos permite experimentar una sensación de seguridad física, o sea, un tipo de seguridad básica. Para él las necesidades básicas son las necesidades psicológicas innatas, instintoides e inferiores. En orden jerárquico y de abajo arriba, son las necesidades de seguridad, protección, pertenencia, amor, respeto y autoestima.

En el dispositivo no solo participaron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, sino que protección civil y miles de voluntarios. Los Vigilantes Jurados, que así se llamaban por aquella época, también fueron una parte importante de este armazón e incluso la FAS participó con labores de cobertura logística y protección civil.

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