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La seguridad en los centros educativos – Por Sergio García de la Cruz

   

He de decir que soy de la época del famoso EGB (Educación General Básica), el cual tenía dos etapas: una hasta quinto y, la siguiente, que comenzabas con 12 años hasta octavo que finalizabas con 14, si todo iba bien, sino te acogían hasta los 16. La gran ventaja es que no te movías del colegio. Con anterioridad existió la Ley de Instrucción Primaria después la Ley de Ordenación de la Enseñanza Media, pero la “modernidad” llegó a partir de los años noventa con la LOGSE (Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de España) que progresivamente fue matando a mi querido y tecnocrático EGB, y así nos hemos quedado hasta la actualidad con todo lo que empieza por LO (LOCE, LODE, LOE, LOGSE, LOMCE) por aquello de que regula Derechos Fundamentales y, por ende, deben ser Leyes Orgánicas aunque esta ilación no se cumpla a rajatabla en este país.

Con los sistemas modernos la principal diferencia es que en la mayoría de las ocasiones o en todas si hablamos de centros públicos es que los niños deben abandonar el centro con tan solo doce años, pasando al Instituto de Educación Secundaria, a pesar de que son muy pequeños para enfrentarse a este cambio sin que esta situación se convierta en algo demasiado estresante. Sobre todo cuando hoy en día tienen que convivir en ese mismo centro con jóvenes de hasta 16 años, que es la edad máxima de la educación obligatoria.

Con el comienzo de un nuevo curso escolar los niños, y no tan niños, se agolpan en el entorno de los centros educativos. La mayoría son alumnos que esperan para comenzar su jornada escolar o que la finalizan, pero también hay extraños que terminan convirtiéndose en parte del mobiliario externo del centro, ¿y qué hacen ahí? pues esperan…

He de decirlo, echo de menos la presencia policial en estos lugares y más a la salida. Está comprobado que la mayor parte de los sucesos indeseables que se producen en estos lugares ocurren cuando termina la jornada escolar. Hay que reforzar la presencia (uniformada y de paisano) de los agentes en los colegios, patrullando el entorno de los mismos y atendiendo de manera inmediata los requerimientos realizados desde el centro escolar. La protección no solo debe centrarse en los alrededores más inmediatos, sino que debe abarcar un radio más amplio, ya que muchos alumnos se desplazan a pie hasta sus domicilios y es en estos trayectos donde el riesgo sigue latente de igual manera.

La prevención siempre ha sido el arma más eficaz, un estudio de Cisneros determinó que un 60% de los niños que acosan en el colegio cometen algún delito antes de los 24 años. Hoy en día asistimos a un escenario en el que los anglicismos ocupan nuestro día a día, como el bullying, ciberbullying, stalking, child grooming, happy slapping, smuggling, trafficking, blockbusting, outing, sexting, etcétera. El bullying es el maltrato psicológico, físico y verbal que se produce de forma reiterada y prolongada en el tiempo dentro del ámbito escolar y aunque requiere una continuidad temporal esto es fácil de lograr una vez rota la barrera por el maltratador y ve que esto no tiene consecuencias negativas y a veces sí positivas (mayor estatus entre sus iguales)…echo de menos la presencia policial, vigilantes de seguridad en los centros…

www.sergiogarciacruz.com