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“Sería una irresponsabilidad no aprovechar el petróleo”

   
Javier Morillas, catedrático de Economía Aplicada  de la Universidad San Pablo-CEU. / J.B.

Javier Morillas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad San Pablo-CEU. / R.B.

RAFAEL BARRETO | Santa Cruz de Tenerife

“Con unas familias y unas empresas sobre endeudadas no podemos esperar grandes incrementos de consumo o de la inversión, por más que se haya producido un repunte en los últimos trimestres”, señala el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid y presidente de la Asociación de Representantes de la Banca Extranjera en España, al término de una visita a Tenerife.

-La deuda pública alcanza el billón de euros, equivalente al 98% del PIB. ¿Esto implica que la economía española es rescatable?
“No hay en estos momentos riesgo de rescate, porque es un nivel alto de deuda. Si lo comparamos, por ejemplo, con Italia o Bélgica u otros países que superan el 120%, es manejable, sobre todo, por el comportamiento que está teniendo el sector exterior y por el crecimiento económico leve, que nos está permitiendo que el año pasado hayamos dado un vuelco a la balanza de pagos frente a la necesidad de financiación que teníamos en los años anteriores. Y frente al déficit por cuenta corriente que llegó a superar los 10.000 millones de euros a partir de 2007-2008. El conjunto de la Balanza de Pagos registró en 2013 un déficit de financiación de 14.733,6 millones de euros, en contraste con las necesidades de financiación de casi 5.000 millones de euros de 2012. Lo que supone un vuelco para la economía española que deja de ser dependiente del exterior para financiarse. Con unas familias y unas empresas sobre endeudadas no podemos esperar grandes incrementos de consumo o la inversión-por más que se haya producido un repunte en los últimos trimestres”.

-Todo parece indicar que se está rebajando el nivel de deuda de las familias y las empresas.
“La deuda de las familias ha disminuido desde los 900.000 millones a 780.000 millones de euros, equivalente al 8%. En los últimos dos años se ha reducido en un 10%. Las empresas tenían más de un billón doscientos mil millones y ha bajado al billón, más de un 15% en los últimos años. Si sumamos el billón de euros de deuda de las administraciones públicas ahí nos damos cuenta de la crisis que vivimos. Vivimos o estamos atravesando una crisis de deuda”.

-¿Todavía sigue siendo necesarios más ajustes en la Administración pública?
“Sí. El gran reto lo representan las mancomunidades y las comunidades autónomas, los ayuntamientos se han comportado bastante bien gracias al control de Intervención General del Estado a través de la aplicación de la factura electrónica. Ya no es posible guardar una factura en un cajón para endosársela a la administración siguiente o esperar a que pasen las elecciones. En este sentido se ha avanzado, pero todavía están las redes clientelares. El caso de las televisiones autonómicas es un ejemplo. Un Estado como California, en EE.UU. tiene 70 diputados y dos senadores, con una población de 38 millones de habitantes, y que figura entre las diez economías del mundo. Canarias, Madrid y Cataluña tienen un número excesivo de diputados autonómicos y eso es lo que carga luego de impuestos al contribuyente y eso es lo que lastra del despegue económico, porque, al final, es un gasto improductivo”.

-¿Qué impresión tiene de la reforma fiscal del Gobierno?
“Todavía estamos en un nivel impositivo superior al que existía en la época de Rodríguez Zapatero y esta es la gran contradicción de este Gobierno que llegó diciendo que iba a bajar los impuestos, pero, sin embargo, se encontró con un déficit histórico que nunca se había registrado en la economía española, el 11,2% de déficit público, y con la necesidad de reaccionar rápidamente demostrando a los organismos internacionales, fondos de inversión y grandes acreedores de que se iba en serio en el recorte del déficit y del gasto improductivo. De ahí vino esa subida de impuestos. Esto ha tenido un efecto pedagógico porque ciertamente era lo más fácil de hacer para el gobierno, de un mes para otro subir las retenciones en las nóminas de los trabajadores, pero al mismo tiempo demostró a los inversores internacionales de que el Gobierno se había tomado en serio la reducción del gasto público y, por tanto, eso es lo que ha dado crédito para que baje nuestra prima de riesgo, nos encontremos fuera del área del peligro de rescate, tengamos acceso a una financiación internacional que está en un límite histórico. La verdad es que en estos momentos no tenemos problemas de financiación”.

-¿Y el coste social…?
“El coste social proviene de que efectivamente se había producido una caída en las ventas de las empresas desde el año 2007 y las plantillas estaban al mismo nivel, lo que daba lugar a la quiebra total de la empresa porque no había forma de reestructurarla. Sabemos que se rompe antes una vara rígida que una flexible. La reforma laboral ha supuesto un coste importante en pérdidas de puestos de trabajo, pero lo que se ha evitado por otra parte, es que hubiera continuado esa sangría de cierre de empresas, quiebras de instituciones y, al final, de liquidación. Y los propios sindicatos mayoritarios, ahí tenemos el ejemplo, han despedido a 1.500 personas en estos dos últimos años, utilizando la reforma laboral”.

-¿Está cerrada la reestructuración bancaria o queda trabajo por hacer?
“Todavía vamos a asistir a una mayor concentración bancaria, pasados los plazos a los que se habían comprometido muchas entidades, van a seguir cerrando sucursales y continuará reduciéndose el empleo en el sector financiero, porque sabemos que nuestro país estaba muy atomizado en este aspecto”.

-¿Qué opina sobre las prospecciones petrolíferas en Canarias?
“La forma en que el Gobierno de Canarias está tratando las prospecciones me parece de una irresponsabilidad supina, teniendo en cuenta el precio kilovatio/hora que se está pagando en el Archipiélago por la interconexión eléctrica con la Península, superior a lo que sería la media en el país y ese sobre coste repercute en los recibos de 47 millones de españoles. Si hay una posibilidad de que exista un recurso energético a 60 o 70 kilómetros de las costas de Lanzarote o de Fuerteventura sería una irresponsabilidad no aprovecharla, porque, además, Canarias tiene una mayor dependencia energética dentro de Europa. El sobreprecio de la conducción de las líneas eléctricas hasta Canarias recae sobre el conjunto de los ciudadanos españoles para que la población canaria no tenga que pagar el recibo de la luz tan alto. Lo mismo que digo con Canarias ocurre con Baleares. La repercusión del traslado del tendido eléctrico por el mar haría inasumible las facturas para una familia normal en Canarias y en Baleares. Por tanto, si hay un mínimo recurso energético hay que intentar aprovecharlo. Cito como ejemplos Noruega, que tiene el fondo de inversión más importante del mundo junto a Abu Dhabi. Los noruegos no dejan de extraer hidrocarburos de sus costas y no pasa nada y es un país de los más prósperos del mundo”.