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Sexta oportunidad – Por Arun Chulani

   

No sé si ese era el momento exacto para aquello que tanto esperaba y ansiaba. Jamás pensó que pudiera pasar… o eso se obligaba a pensar. Pero él, inocente e iluso, guardaba un atisbo de posibilidad dentro de sí de que pudiera suceder. Crédulo, la idea de reencontrarse con el tren que una vez dejó pasar pintaba mejor que aquel cuadro de Turner. Lluvia, vapor y velocidad. Más nítido, pero no menos abstracto, su tren se veía también envuelto en gotas y humo, aunque sin un papel protagonista. Quien cobraba relevancia en aquel preciso instante era la velocidad. Lenta, muy lenta. Aun así, había pasado demasiado tiempo y ya era hora de llegar al andén. En ese momento. Y puede que no fuera ese el momento: el tren ya había pasado más veces. Las segundas oportunidades se habían llegado a convertir en terceras, cuartas. Hasta podría decirse que una quinta hubo. En algunas ocasiones no llegó a cogerlo por miedo, que no desinterés. Sucedió también que no iba a por él, así que esperó al siguiente. También se lanzó del tren tras cogerlo. Pero no esta vez. En esta ocasión, ahí estaba, una vez más, y no había nadie más en el andén. Nadie más esperando cogerlo. Tan solo estaba él, como siempre y como nunca, ansioso por conseguir saltar y entrar. Más que entrar, quedarse: hacerlo suyo y no bajarse. Sería la sexta vez que intentaba adueñarse del tren. Sentía como, por un segundo, Turner se adueñaba de sí, pretendiendo hacerle artista del cuadro en movimiento. Con su lluvia, su vapor y su velocidad. Sin embargo, cuanto más se acercaba, más miedo le entraba. Había sido demasiado tiempo esperando en el andén, demasiados suspiros sin dueño y billetes sin destino alguno. Horas frente a la nada, días sin esperar nada más que una oportunidad. Una oportunidad a la relación, al viaje y al futuro. Una oportunidad que, aparentemente, aparecía. Y por primera vez en tanto, aparecía la pregunta: ¿y si no debía cogerlo? ¿Y si había llegado la hora del cambio? Quizás era esa la verdadera oportunidad. La oportunidad de darse una oportunidad. Puede que ese fuera el momento de dejar de lado ese tren, sus vías y su andén, para coger otro. Con distinto pasajero. Darse a sí mismo la oportunidad de darse una oportunidad. O quizás su oportunidad estaba en el tren. En esa sexta oportunidad…
Saltó.

@arunchulani