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Los talibanes matan a un centenar de personas en el oriente afgano

   

REUTERS / EP | Ghazni

Cientos de talibanes han atacado un distrito de Ghazni, una importante provincia del este de Afganistán, y han acabado con la vida de más de 100 personas en los últimos cinco días, quince de ellas decapitadas, han informado las autoridades regionales, que temen que la zona quede en manos de los milicianos integristas.

El Gobierno provincial de Ghazni ha reconocido que ha perdido el contacto con la policía del distrito de Ajrestan, en el este de la región, tal como explicó el subdirector de la policía en la zona, Asadulá Safi. “Si no hay ayuda urgente del Gobierno central, el distrito caerá”, advirtió.

Los intensos combates continuaron ayer. Safi apuntó que un conductor suicida atacó con su vehículo un puesto de control provincial a primera hora de la mañana antes de que las autoridades perdieran completamente el control con este distrito.

Ghazni está estratégicamente situada al suroeste de la capital de Afganistán, Kabul. El ataque de unos 700 talibán comenzó hace cinco días y los primeros informes sugieren que hay más de 100 personas muertas, de las cuales quince han sido decapitadas, contó el subgobernador provincial, Ahmadulá Ahmadi.

Las autoridades provinciales han pedido al nuevo Ejecutivo afgano que envíe refuerzos cuanto antes pero, hasta el momento, no han llegado, resaltó Ahmadi. “Hemos pedido repetidamente helicópteros para evacuar a los heridos pero hasta el momento no se ha hecho nada”, denunció. Un portavoz regional del Ejército afgano, Nazif Sultani, ha informado de que este jueves se enviaron refuerzos a la zona aunque no ha podido aportar más datos.

El reto de la seguridad
La batalla por este distrito ilustra los difíciles retos que afrontan el flamante presidente del conflictivo país asiático, Asrhaf Ghani, y las fuerzas de seguridad para lograr mantener el control del territorio cuando se replieguen las fuerzas internacionales a finales de este año.

El control de Ajrestan, un distrito situado a unos 200 kilómetros de Kabul, permitiría a los talibanes contar con un punto desde el que lanzar ofensivas contra las vecinas provincias de Uruzgán y Daikundi.