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¿Think Tank Tenerife? – Por Ramiro Cuende

   

Habrá que pensar, y, a poder ser embelesar. Si cabe, empatizar. Un think tank, expresión inglesa, es como un tanque de pensamiento, o laboratorio de ideas. Una institución o grupo de expertos de naturaleza investigadora en el ámbito de las construcciones ciudadanas y las ciencias sociales. Reflexiones sobre temas de interés científico, estratégico, cultural, o, de política, economía y otros. En resumen. Innovación. Hace falta un Think Tank Tenerife, ya. El embelesador por antonomasia William Shakespeare condensó en su obra literaria gran parte de los síndromes psicológicos que más tarde desarrolló la psiquiatría moderna. Macbeth o el rey Lear con sus conflictos, en los que nos descubre los nacientes del psicoanálisis, Otelo con sus celos enfermizos, Hamlet y su complejo de Edipo, los describió casi todos excepto uno tan de nuestros días el síndrome del Adulado como me hizo descubrir un sabio lagunero de cuyo nombre si puedo acordarme don Enrique González y González, cuanto te echo a faltar. Otra vez ¡Ser o no ser! Y, qué decir del síndrome del Demagogo, este otro día. De los aduladores y de los adulados qué le voy a decir; sé que la adulación se alimenta de la vanidad y nace del interés. ¿Qué decir del adulado? Los proclives a encontrarse a merced del adulador, son aquellos de natural soberbio y vanidoso. Como dice Espinosa: “El soberbio ama la presencia de los parásitos o aduladores y odia, en cambio, la de los generosos”. Quien gusta de la adulación es un necio, pero quien se sirve de ella es peor: es el esclavo de un necio. Ocho años sentado en el pupitre de la Casa de los Dragos, me sirvieron para afirmar el conocimiento que tenía de la sensibilidad tinerfeña. Una sociedad que parece silbar, mientras se da cuenta de todo, haciendo que mira para otra parte y que no ha soportado nunca a los enterados. Somos algo pacatos, si bien, noveleros hasta decir basta cuando se nos propone con rigor y realismo. La socarronería forma parte del carácter de esta divertida comunidad. Santa Cruz de Tenerife, nuestra provincia, tiene, puede y debe responsabilizarse de sí misma. Ya no cabe la dejadez ¿Alguien habló con alguien de algo? ¿Qué hacemos, qué isla queremos, qué ciudades, como, cuando…? Otras islas, otras ciudades, las bulliciosas y comerciales que todos recordamos son posibles. Además de innovadoras, diferentes y productivas. Las palabras si emocionan, basta escuchar a los que las hablan con deleite.