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Varapalos contundentes – Por Leopoldo Fernández

   

Mientras en la Península la muerte y sucesión de Botín, la retirada de Ana Botella a repetir como candidata a la alcaldía de Madrid por el PP -tras retirarle éste su confianza- y la celebración, hoy, de la Diada catalana, con la consiguiente apología de un independentismo jurídicamente derrotado de antemano, acaparan las noticias de actualidad, aquí, entre nosotros, las reiteradas derrotas del CD Tenerife y los varapalos que nuevamente recibe el Gobierno de Canarias a cuenta del asunto petrolero y de su desidia con la Universidad de La Laguna y su maltrato a los cabildos son los asuntos que suscitan mayores comentarios. Lo del Tenerife no es definitivo, por  supuesto, pero viene ya desde la pretemporada. El equipo no carbura y la ausencia de goles constituye una dificultad hasta ahora insuperable. Ojalá una victoria ante el Mirandés quiebre el domingo esta racha prolongada en exceso, de modo que la confianza coloque en su justo lugar a ese buen entrenador que es Álvaro Cervera  y a esa plantilla de profesionales que en teoría debe aspirar a figurar entre los aspirantes a la promoción. Sobre la cuestión universitaria llueve sobre mojado. Hace tiempo que no existe la menor sintonía entre el vicepresidente Pérez, a su vez consejero de Educación, y el rector Domenech, al que no recibe ni a la de tres, pese a sus reiteradas solicitudes. En estas condiciones, a la máxima autoridad académica lagunera no le queda otro recurso que el derecho a la crítica directa descarnada, es decir, a denunciar la falta de compromiso del Gobierno autonómico con la justa financiación universitaria, que ha perdido más de 30 millones en los últimos cinco años, y al desigual trato que se presta a las dos primeras instituciones docentes canarias, naturalmente en beneficio de la ubicada en Las Palmas. Rivero y Pérez aguantaron estoicamente la rociada dialéctica rectoral, lo mismo que otros años. Y es que llueve sobre mojado. En cuanto a los cabildos insulares, ya son mayorcitos para que el Ejecutivo regional pretenda seguir tutelándolos o ninguneándolos económicamente -según los casos- cuando se trata de instituciones eficientes y queridas por todos, lo que no ocurre con el Gobierno canario, siempre en el punto de mira de la opinión pública por su manifiesta cabezonería a la hora de discutir a estas instituciones la entrega de los fondos que en justicia les corresponden y de cobrarles en exceso por la gestión de sus tributos. En cuanto al petróleo, la Unión Europea, vía comisariado de Medio Ambiente, ha vuelto a dar un nuevo palo, el enésimo, porque es que no ha ganado ningún recurso ni ninguna reclamación, al Gobierno de Rivero, al apoyar sin reservas el informe de impacto ambiental sobre los sondeos de Repsol.