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Alertan por la inseguridad en la Red

   

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

“Le comunicamos que su factura fue invalidada debido a problemas bancarios relacionados con su cuenta, le devolvemos dicha factura adjunta en el archivo expuesto a continuación”. Así reza el texto con el que, bajo el epígrafe Cuota no abonada, un estafador intenta engañar a los más incautos a través de Internet. Este mensaje es sólo el último registrado en los correos electrónicos de esta Redacción y, a pesar de los sistemas antispam (contra publicidad no deseada), no hay jornada en que se registren varios señuelos como el descrito. Lo cierto es que la interminable guerra contra el delito crece exponencialmente con el desarrollo de las nuevas tecnologías, y buena prueba de ello es que ayer coincidieron dos alertas del Cuerpo Nacional de Policía para que la ciudadanía tome medidas de autoprotección.

La primera se produjo a nivel canario y avisa ante la proliferación del llamado phishing, un modelo de abuso informático que se comete mediante el uso de un tipo de ingeniería social caracterizado por intentar adquirir información confidencial de forma fraudulenta (por ejemplo, las contraseñas). El cibercriminal, conocido como phisher, se hace pasar por una persona o empresa de confianza en una aparente comunicación oficial electrónica, por lo común un correo electrónico, o algún sistema de mensajería instantánea o incluso utilizando también llamadas telefónicas.
Ahora, el CNP de Canarias advierte de un especial repunte de estas prácticas e incluye otro anzuelo muy habitual: “Para mejorar la seguridad de la transacciones en línea de nuestros clientes, desde 22.04.2014, para poder utilizar su tarjeta bancaria en la adquisición de bienes y servicios a través de Internet de forma segura su tarjeta debe quedar registrada en el Programa de Comercio Electrónico Seguro. Para registrar su tarjeta acceda a su banca en línea”. La mejor manera de protegerse es sencilla: nunca abra el documento adjunto y elimine el mensaje.

Pero otro modelo de ciberdelincuencia internacional acecha en la red de redes. Convertida en un instrumento muy útil para sus perversos fines, pederastas y pedófilos son habituales usuarios de las nuevas tecnologías, en su afán por captar la atención de menores y adolescentes.
Aunque el arresto por este tipo de acciones criminales que ayer anunciaba el CNP a nivel nacional se produjo en Zaragoza, recuerde que las víctimas pueden ser los vecinos de la casa de al lado o sus propios hijos, por mucho que el pervertido de turno esté a miles de kilómetros de distancia.
En el caso aludido fueron dos niñas de Murcia las víctimas de este caso de grooming, que así llaman a una serie de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto con el objetivo de ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión emocional con el mismo, con el fin de disminuir sus inhibiciones y poder abusar sexualmente de él.

El Código Penal español castiga expresamente estas prácticas deleznables en su artículo 183 bis, que contemplan penas de cárcel de uno a tres años de prisión o multa de doce a veinticuatro meses. Si el castigo le parece corto, recuerde que el grooming casi siempre va aparejado a otro delito (por ejemplo, los abusos en sí), y que ya el propio artículo prevé que esta pena se sumará a la otra, descartando que ambas se subsuman en un concurso ideal de delitos.

Así puede proteger a sus hijos

- Asista a su hijo/a menor en su navegación por Internet. Tutélelos como lo hace en cualquier otra actividad cotidiana.

- Hábleles de los peligros del chat, donde se pueden confundir, al chatear con supuestos amigos que no resultan tales, prestando especial atención a los contenidos sexuales.

- No les permita que envíen fotos suyas o de su familia, ni cualquier información sobre ellos, sin la autorización de sus padres.

- Consensúe con su hija o hijo ciertas normas a seguir en Internet, compruebe qué contenidos consideran ellos y ellas que son los adecuados para exponer y compartir en la red.

- Los menores deben saber que hay horas para utilizar el WhatsApp, horas para jugar, para el estudio, el descanso, etc. En función de la edad, debemos establecer unas horas de uso de las nuevas tecnologías e incluso apagarlos el resto del tiempo.

- Cuando se trata de ordenadores y de niños pequeños, es mejor que los utilicen en zonas comunes donde estén con toda la familia.