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Bronca en Fuerteventura – Por Francisco Pomares

   

Más de un centenar de militantes de Coalición Canaria en Fuerteventura, entre ellos varios consejeros del Cabildo, han anunciado su intención de abandonar las filas nacionalistas si se produce la incorporación de Sergio Lloret a Coalición Canaria. Lloret, exmilitante de Asamblea Majorera, protagonista de la penúltima escisión de un partido caracterizado por las idas y vueltas de sus militantes, fue uno de los responsables de la creación de Asambleas Municipales de Fuerteventura, y el principal opositor a la gestión cabildicia de Mario Cabrera. Lloret ha sido avalado para su reincorporación a Coalición por el secretario insular del partido en la isla, José Juan Herrera, expresidente del Cabildo y uno de los primeros apoyos majoreros de Fernando Clavijo en su pelea por la candidatura a la presidencia del Gobierno regional. Por eso, y por ser Mario Cabrera el principal baluarte de Paulino en la Maxorata, se ha presentado este conflicto como un nuevo episodio de la guerra por el control del poder político en las filas nacionalistas entre seguidores de Clavijo y de Rivero. En realidad, estamos ante un conflicto mucho más doméstico, un conflicto que hunde sus raíces en la escisión protagonizada por Lloret, Travieso y otros líderes majoreros, que se convirtieron en oposición a Mario Cabrera, e hicieron cierto ese viejo dicho que asegura que “no hay mejor cuña que la de la misma madera”, provocando tensiones y protagonizando incluso denuncias judiciales. Lloret decidió hace un par de días renunciar a su cargo de consejero insular, abandonar las moribundas Asambleas Municipales y fichar por Coalición en Tuineje, ejerciendo un derecho que le asiste como ciudadano. La reacción de los leales a Cabrera resulta desproporcionada, pero es entendible. Al final, también en Fuerteventura estamos ante un cambio de ciclo en el poder político coalicionero, y es más que probable que esta sea la última legislatura en la que Cabrera y los suyos controlen el cotarro local. En la trastienda de una operación de la que se responsabiliza a Herrera, partidario según se dice en la isla de recuperar a Domingo Berriel para la política insular, se encuentra también el actual alcalde de Puerto del Rosario, Marcial Morales. Hay quien le señala como el hombre detrás de estas maniobras orquestales, y el hombre con más futuro en Fuerteventura. Puede que sea cierto. Es el más formado de los dirigentes tradicionales de Asamblea, y su paso por el Gobierno se saldó sin críticas. Se cuenta que quiere volver al Gobierno y que para ello necesita controlar el avispero majorero. Y no se ha mojado en este conflicto tanto como lo ha hecho Herrera. Es posible que quiera presentarse como recomponedor del partido tras esta bronca. Aunque después de tantos años en el poder, hay demasiada mala sangre acumulada. No va a ser fácil arreglarlo.