X
El fechillo>

El camelo de la TDT

   

Nos dijeron que la TDT iba a ser la repera porque veríamos más de 40 canales en abierto. No nos hablaron de la calidad de esos canales y mucho menos, nos advirtieron de que cada cierto tiempo nos iban a cambiar las reglas del juego a los ciudadanos con el dividendo digital. En breve volveremos a pagar los de siempre: los usuarios. Pero, además, volverán a ganar los mismos que hace unos años: los antenistas y empresas como Abertis que, cada vez que hay un revolcón tecnológico, se pone las botas. Prepárense porque el ministerio de Soria busca dar mayor espacio digital a las empresas de telecomunicaciones ante el auge de la telefonía móvil para que puedan comercializar nuevas tecnologías y, de paso, recaudar cerca de 12.000 millones de euros. Se trata de desplazar las señales de televisión a zonas de bajo espectro y liberar la zona alta con el objetivo de venderla o subastarla de nuevo. En breve volveremos a ver a los antenistas -nos alegramos por su economía pero lo lamentamos por los telespectadores de la TDT- subidos a las azoteas de los edificios que cuenten con antenas colectivas para adaptar sus monocanales. Nada menos que el 55% de la población: un millón de edificios que albergan unas 12.9 millones de viviendas con casi 26 millones de ciudadanos. En definitiva, más molestias para que los operadores de telefonía, que necesitan esas frecuencias, puedan desplegar sus redes de cuarta generación. El negocio de la telefonía tradicional (SMS y Voz) está muerto y los operadores han apostado por cobrar los datos móviles. Así pues, adiós al estado del bienestar televisivo.