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por qué no me callo>

Campus África – Por Carmelo Rivero

   

La foto de África ya va siendo otra. Hace tiempo que el continente vecino hace méritos para salir del Tercer Mundo, y mientras Europa daba lecciones a sus viejas colonias y dominios contra modales de ética dudosa, Etiopía, Cabo Verde o Burkina Faso se acompasaban a los Objetivos del Milenio para 2015. Partiendo de abajo, escalan los retos contra el hambre y la desigualdad, para llegar un día arriba. Inversiones, no ayudas, o sea: China. Entender a África. Nigeria y Sudáfrica son dos potencias. Shanta Devarajan (economista del Banco Mundial) dice que los datos se expanden: la economía crece, la pobreza decae. Se espera un ‘boom’. El cableado de Alix que acabo de ver abrazando el costado de África es un acto visionario. Van dejando atrás la estela ignominiosa de subdesarrollo y sátrapas. ¡Ah, la corrupción!, decíamos. Pero nuestros años de crisis sin honra han roto un espejismo: no, no estábamos en condiciones de impartir moral, con la patología de nuestras cuentas en Suiza y Andorra y nuestras opacas tarjetas b Caja Madrid, capital de nuestras propias áfricas traseras. Que nadie tire cohetes todavía, ha de quedarnos claro. Siguen las guerras y los virus olvidados, los éxodos y el ébola, las malarias y los dengues veinte años después de cayucos y pateras, y sigue el expolio de diamantes, siguen las tiranías y los caciques dinásticos. Pero otras generaciones cavan hondo, para enterrar el oligopolio africano y empoderar al continente que emerge a un ritmo del 5% anual. Más de mil millones de voces que aún no escuchamos están emitiendo señales como si vinieran de otro mundo. Son otro mundo, ni el tercero ni el primero todavía. Otro mundo. ¡Feliz idea la de Campus África!