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Consenso, ¿mérito o excusa?

   
El consejero Francisco Hernández Spínola. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

El consejero Francisco Hernández Spínola. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Excusa de la “pereza” o “mérito colectivo”. Con este dilema como eje del debate, el Parlamento de Canarias aprobó ayer sendas comunicaciones del Gobierno que sientan las bases de otras tantas proposiciones de ley, que no proyectos, de modificación de las administraciones locales: cabildos y ayuntamientos.

Así como los grupos del bipartido (nacionalistas y socialistas) aplaudieron con las orejas, la oposición (PP-NC-PIL) hizo notar sus recelos. En las intervenciones ante el pleno, Asier Antona y Pedro Justo censuraron las prisas y el embrollo legislativo a seis meses de disolverse la Cámara autonómica. “Nos vamos a empachar”, vomitó el presidente de la bancada popular.

Pedro Justo (Nueva Canarias) cuestionó la constitucionalidad de las normas propuestas. “Es políticamente torticera y se plantea de una manera muy irresponsable”, manifestó por la mañana a propósito del documento que implica a los cabildos. “La magnitud puede desequilibrar la estructura del poder y desestructurar el actual equilibrio”, avisó.

Pese a la disposición al diálogo, Antona no se tragó el caramelo. La iniciativa le deja un sabor de boca agridulce. Ofreció su colaboración a condición de que se toquen “asuntos relevantes” y de que la suficiencia financiera no sea una protocolaria declaración de intenciones. Además, se quejó el diputado de la facción mayoritaria, “el Partido Popular no ha entrado en la negociación”.

El PP y NC también coincidieron en priorizar la adaptación de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local. “Ya lo han hecho diez comunidades autónomas”, comentó Román Rodríguez en los pasillos antes de la votación de las proposiciones de resolución. “Se va a generar un problema de calado”, alertó el portavoz del grupo mixto. “Son un riesgo más que una solución”, apostilló.

Desde la tribuna de oradores, Antona echó en cara al consejero de Presidencia, Francisco Hernández Spínola, que despierte “a prisa y corriendo” una reforma que “ha estado durmiendo el sueño de los justos desde hace tres años”, en los que CC y el PSOE “han estado más preocupados por las batallitas” de Paulino Rivero, sentado en su escaño.

Hernández Spínola no renunció a su propósito y, respaldado por la Fecam (federación de ayuntamientos) y de la Fecai (cabildos), defendió con ahínco la idea del entendimiento en torno a “la descentralización, la máxima proximidad y el principio de eficiencia”.

Al analizar los dos textos, el consejero resumió que “completan y ordenan la organización de las administraciones públicas locales canarias” mediante la “clarificación competencial entre los tres niveles y el impulso a la descentralización competencial para acercar la prestación de los servicios públicos”. Paralelamente, se persigue “evitar las duplicidades funcionales entre los ayuntamientos, los cabildos y la Comunidad Autónoma”.

Se fomenta, asimismo, “la modernización y simplificación los mecanismos administrativos”. Algunos de los recursos previstos para alcanzar estos objetivos son el aprovechamiento de los avances telemáticos y la transparencia. “Todo ello”, recalcó Hernández Spínola, “desde el exquisito y respeto a la autonomía local que confiere la Constitución”.

A las puertas del año electoral, no será un empeño menor desenredar la madeja que teje las costuras de la octava legislatura.