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Cuando Servicios vale más que Urbanismo – Por Norberto Chijeb

   

Sixto Carlos Alfonso Martín fue hace un año y medio la llave que abrió la moción de censura para desbancar a Rafael Yanes de la Alcaldía de Güímar y ahora ha sido la llave que ha cerrado el pacto de gobernabilidad PP-CC-AxG.

Sixto Alfonso no es un político al uso. No se caracteriza por la diplomacia, no tiene apenas aguante ante las críticas y casi siempre va de frente, algo que en estos tiempos más que una virtud parece un defecto. No dudó, cuando llegó al poder, en ponerse el sueldo más alto de la Corporación (51.000 euros brutos al año), en consonancia, dijo, con la nómina que como pediatra tenía en el sur de la Isla. Le dieron, porque PP y CC sabían que era la llave del pacto, la primera tenencia de Alcaldía y las delegaciones de Servicios Municipales, Empresas Concesionarias, Medio Ambiente y Sanidad.

El ahora presidente de Alternativa por Güímar, además, impuso a Francisco Hernández Armas, el fundador del partido, como asesor en el Ayuntamiento, y desde su llegada destacó por ser una especie de Consistorio aparte, tratando de sacar rédito con obras que no por pequeñas eran menos fundamentales y en otros casos, como la ordenanza sobre las terraza, enfrentándose a empresarios afines a CC y PP. A esto habría que unirse los desplantes a sus compañeros de gobierno en los plenos, el más sonado, cuando votó en contra del acuerdo con el Cabildo para la reordenación de los barrancos de Güímar, al entender que una cláusula de interés general dejaba abierta la posibilidad de que la rehabilitación de esos grandes hoyos dejados por las areneras no se convirtieran en suelo agrícola. No es extraño, por tanto, que Sixto Alfonso entendiera que se abría así la puerta a esos proyectos “fantasiosos” de la alcaldesa, tal y como lo bautizaron PSOE y Sí se puede, desde hoy compañeros suyos en la oposición.

Ademas, la cercanía de la cita electoral ha sido decisiva para entender que Luisa Castro haya querido asumir la Concejalía de Servicios, desde donde podrá conquistar la clientela más cercana, como dice Alfonso, a base de “botes de pintura y bolsas de cemento”. Un área que hasta ahora ha funcionado relativamente bien, pese a las trabas de Hacienda y Contrataciones, área de Javier Mederos, la tercera pata de un pacto que ya es historia. No resulta extraño, por tanto, que Sixto Alfonso declinara la oferta de asumir Urbanismo y Obras en lugar de Servicios Municipales, sabedor de que en la primera apenas iba a disponer de cancha para inflar de cara al 24-M su cartel electoral, algo que ahora utilizará la que él califica alcaldesa-ferretera.