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“El criterio de reparto de las ayudas es clave para no ser rentistas”

   
Henry Sicilia, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga). / FRAN PALLERO

Henry Sicilia, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga). / FRAN PALLERO

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

El sector agrario ha sido uno de los más castigados por la crisis. Machacado constantemente porque vende sus productos a precios más altos que los que vienen de fuera y por ser los niños bonitos de las subvenciones, ahora se enfrentan a un cambio de ciclo obligado para mejorar su competitividad. Henry Sicilia reconoce que el sector tiene que avanzar y renovarse, pero defiende al cien por cien la producción local, y avisa del poder del consumidor con el carrito de la compra.

-¿Vive el sector agrario de la subvención?
“Vamos a ver, el sector agrario en Canarias, en España y en Europa depende de la Política Agraria Comunitaria (PAC) que reparte todos los años en Europa 52.000 millones de euros entre los aproximadamente 15 millones de agricultores y ganaderos de toda la UE. De esas cantidades, alrededor de 3.800 millones vienen a España todos los años y de estos 3.800, 200 vienen a Canarias anualmente. El sector agrario europeo igual que el de otros países desarrollados ha sido considerado como estratégico y por eso está apoyado. ¿Por qué? Pues porque realmente a lo que nos dedicamos es a producir alimentos y nadie renuncia a llenar parte de la despensa de su casa. Con lo cual, respondiendo a su pregunta, sí, el sector agrario recibe ayudas, pero igual que todos los países”.

-¿Se destinan estas ayudas a generar empleo?
“Eso en teoría suena bien, pero la realidad es diferente. Una granja de porcino que tiene todo automatizado no va a parar las máquinas para crear empleo, porque termina siendo menos competitivo. Canarias cada día se actualiza más en todos los sistemas productivos, pero hay una dificultad añadida que son las dimensiones de nuestras explotaciones. En la Península, por ejemplo, te encuentras con fincas productoras de zanahorias como diez campos de fútbol, y van con una máquina oyendo música y echando las zanahorias. Aquí tenemos lo que tenemos y por eso es tan difícil competir en precios. Por ello tenemos que poner en valor otras cosas, como que el producto crece aquí, la cercanía o la frescura”.

-¿Falta apoyo en la promoción del producto local por parte de la Administración y del propio sector privado como, por ejemplo, la restauración o la hostelería?
“En este asunto, el sector tiene que seguir avanzando y organizarnos. El sector del plátano es un ejemplo. Todos aportan para hacer su promoción. Es cierto que las producciones destinadas al mercado local requieren madurar más como sector; no podemos seguir en los individualismos. En Canarias hace falta una labor educativa sobre la importancia del producto local y de lo que aporta a la sociedad y la economía porque todo está vinculado. Canarias debe darle valor añadido a nuestras producciones”.

-¿Por ejemplo?
“Almendras. Aquí no hay nadie que sea competitivo vendiendo almendras con las producciones que se hacen fuera, pero si con estas almendras logramos canalizar una tarta, por ejemplo, de Santiago del Teide y la distribuimos por la hostelería, lograríamos vender algo local. Mire: a mí me da mucha pena ver en los lineales de los supermercados guacamole. ¿Qué es el guacamole? Aguacate escachado, estas cosas están bien, pero podría hacerse con el aguacate de aquí y distribuirlo de la misma forma”.

-¿Las grandes superficies han cambiado nuestros hábitos de consumo?
“Bueno con la gran distribución tenemos bastantes tensiones. Mire, manejan el 70% de la distribución de alimentos. Se trata de un formato que se ha desarrollado no solo en Canarias, donde las dos mayores grandes superficies (no digo los nombres) controlan el 60% de la alimentación y contra esto no podemos luchar porque no podemos suministrar y dar continuidad a los volúmenes que nos piden. No obstante, esto no tiene que ser una excusa para que el sector siga esforzándose y crecer como productores, y aquí el reparto de las ayudas europeas juega un papel importante”.

-Las reparte el Gobierno, ¿no?
“Por eso pido responsabilidad a las administraciones. Las ayudas que llegan en general son bastantes para ir funcionando, pero la manera de repartirlas es clave. Nosotros, como organización intentamos que la mayoría de las ayudas europeas que vienen a Canarias se repartan: primero por lo que se produce; y segundo, premiar a los que estén agrupados para fomentar la unión. El que no esté en una organización de productores no cobra un duro. Es cierto que no parece muy democrático, pero funciona, y nadie se queja, porque la realidad es que si no fuera así, probablemente no recibirían nada. Mire, le pongo un ejemplo,:en las Islas se reparten alrededor de 5,5 millones de euros todos los años por tener una cabra como animal de compañía; concretamente por la tenencia de una cabra. Esto no incentiva a nada, sino a tener una cabra Yo digo, dele esos cinco millones de euros no por la cabra, sino por la leche o el queso que produzca esa cabra. Otro error, repartir ayudas por superficie; si a un productor de papas se le da la ayuda no por la superficie sino por los kilos de papas que produce, seguro que se preocupará por sacar más kilos. Si no se hace así, nos convertimos en rentistas y nos acomodamos. Necesitamos más producción y por eso hay que avanzar y dejar de ser tan individualista”.

-¿El Régimen Específico de Abastecimiento (REA) ayuda?
“La realidad es que lleva 25 años funcionando y en vacas, por ejemplo, hemos pasado de 18.000 a 6.000. ¿Que le quiero decir con esto? que hay una serie de artículos dentro del REA que no deberían estar porque no cumplen con el reglamento y, en este punto es el Gobierno de Canarias el que debe continuar con los reajustes, pero al mismo tiempo le digo que es muy útil porque en él se incluyen los cereales con los que se hacen los piensos. Lo que espero es que en los programas electorales de los partidos políticos se vean estos aspectos reflejados”.

-¿Es Canarias un mercado sumidero?
“Bueno, digamos que somos un mercado secundario donde es fácil colocar excedentes y contra esa realidad también hay que luchar. En el caso de los vinos, que seguro que va por ahí, hay dos vertientes: una que son excedentes de vinos de bodegas que antes de tirarlos siempre sale más rentable venderlos a precios mas baratos y así no distorsionas el precio del mercado tradicional y esos vinos tiene ayudas europeas e incluso ayudas a la exportación; y lo mismo ocurre con otros muchos productos”.

-Los huevos por ejemplo.
“Lo de los huevos viene a raíz de una directiva europea que obliga a mejorar las jaulas de las gallinas para que estén más cómodas en las puestas, lo que ha obligado a toda Europa a cambiar las jaulas. La realidad es que Canarias se abastecía al 90% de huevos producidos aquí, y ahora no. Parte de esas jaulas se han vendido a Marruecos y se da la doble moral de que entran huevos a Europa producidos en las jaulas que nosotros vendimos”.

-¡Que paradoja!, ¿no?
“Pues sí, es la doble moral europea, pero que se da también, por ejemplo en los piensos. A raíz del mal de las vacas locas no se pueden utilizar productos de origen animal para el pienso que aportaba proteínas. ¿Y qué es lo que sustituye a la proteína ahora? La soja. Así que nos encontramos con la situación de que Europa que no es productora de soja, importa soja de Brasil para poder elaborar los piensos que alimentan a los pollos. Pero, a su vez, en Canarias, a través del REA entra pollo de Brasil que se alimenta con pienso de origen animal. ¿Y al final Brasil qué hace?”

-El negocio del siglo.
“Nos vende la soja y nos vende el pollo. Todo esto nos hace ser menos competitivos. Las gallinas están más cómodas en sus nuevas jaulas, pero somos menos competitivos; ésta es la realidad. El libre comercio nos ha hecho mucho daño y lo que queremos es que se tengan en cuenta las regiones ultraperiféricas”.

-Lo que ha ocurrido con el vino, ¿ocurre con otros productos?
“Vender papas diciendo que son de Canarias y no son de aquí, sí. Traer vino para elaborar vino de mesa, también se hace, pero que lo haga Bodegas Insulares…”.

-¿Pero no había excedentes aquí para comprar el vino?
“No sé si había excedentes o no, pero sin justificar lo que se hizo, estoy convencido de que fue por el precio. Hombre, que lo haga una empresa privada pues no lo criticaría, pero una pública… El pecado de todo esto está en no haberlo informado, creo yo”.

-¿Debería el Cabildo abandonar Bodegas Insulares?
“De entrada no. El Cabildo ha cumplido una función en el sector, en ocasiones, para salir al rescate y en otras para regular el sector. Hoy en día hay 300.000 kilos de uva que ninguna bodega privada las quiere porque tienen las bodegas llenas y es aquí donde Bodegas Insulares interviene, porque el sector del vino no solo son los bodegueros, también son los viticultores. Cuando el sector esté más maduro, será el momento de que el Cabildo, dando un paso previo creando la Denominación de Origen Tenerife, vaya apartándose progresivamente de Bodegas Insulares. Tampoco estoy con que el Cabildo no participe en nada, porque hay empresas como el Matadero Insular o Cultesa donde su participación es fundamental”.

-Le hago la misma pregunta que le hice al consejero insular José Joaquín Bethencourt, ¿por qué son los productos locales tan caros?
“Porque son muy buenos”.

-En serio.
“Lo digo en serio. Mire, es lo que le decía antes, a nosotros nos cuesta más competir con lo que viene de fuera, pero tenemos la frescura, la cercanía el control. Discrepo cuando dice que hay productos más caros. Hay algunos que cuestan lo mismo, pero la gran distribución no lo quiere porque tiene unos volúmenes pactados de la Península. Lo que le pedimos a la gran distribución que nos deje un hueco en el expositor y que sea el consumidor el que elija”.

-¿Cuando hace la compra, su carro es 100% canario?
“Pues siempre que puedo sí. Porque sé que hay mucha gente del sector que lo está pasando realmente mal. Me he vuelto bastante exigente con este asunto. He ido a sitios donde me ponen agua de fuera cuando tenemos de aquí; y se la han llevado”.

-Por lo general, ¿somos los canarios poco exigentes?
“La gente ignora el poder que tiene con un carrito de la compra. Si fuéramos conscientes, muchas cosas cambiarían. Mire: un kilo de papas puede costar 0,30 céntimos de más y puedo entender que si compras un camión, te lo pienses, pero gastamos más en móvil y no nos importa pagar las papas a 1 euro en restaurantes de comida rápida” .