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Gargamel Rato – Por Blanca Delia García

   

Gargamel es un monje expulsado de su orden debido a su obsesión desmedida por enriquecerse, y lo mismo puede sucederle al ex ministro de Economía, ex director del FMI y ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato. Con una diferencia, aquel que perseguía pitufos nunca alcanzó su propósito y éste otro se ha pasado. Según los extractos bancarios que se investigan, Rato sacó un total de 16.300 euros del cajero utilizando su “tarjeta B” durante los tres últimos meses que permaneció al frente de la entidad. ¿Qué les parece? Y sí, puede parecer demagogia, pero ¿cuántas familias españolas se ven obligadas a sobrevivir durante todo un año con menos de la mitad de ese dinero? El despilfarro de unos pocos no tiene nombre. Todos los calificativos se quedan pequeños si se piensa en la austeridad a la que estos mismos han sometido a muchos, pues no podemos olvidar que la crisis de cajas de ahorro y bancos cerró la llave del crédito y dejó a millones de personas sin el edén prometido y en el que se vieron obligados a embarcarse. La documentación que hoy está en manos de los jueces, y que ha llevado a dirigentes de formaciones políticas a anunciar procesos de expulsión, revela que, coincidiendo con la fusión que dio origen a Bankia, Rato cargó 1.849 euros en clubes y discotecas durante cuatro días consecutivos. ¡Ahí es nada! Si Gargamel se nos presentó como un brujo hipócrita, malvado y traicionero, cómo considerar a aquellos que actúan de manera tan egoísta y desproporcionada, a pesar de que han tenido y tienen responsabilidades de gobierno o han ocupado y ocupan altos puestos en los que se recorta y asfixia al ciudadano. Definitivamente la política y la economía han perdido el rumbo. Pese a que las generalizaciones nunca son buenas y, pese a que ha habido, hay y habrá gente honrada dispuesta a trabajar por el interés general, sobran las razones para la desafección que tan poco gusta y que tanto daño hace. Tan sólo atropellos tan flagrantes como la imposición de unas prospecciones petrolíferas llega a movilizar a un número importante de población, y ni aún así son tantos como debiera. Demasiados están convencidos de que “no sirve de nada”, un desánimo que nada tiene que ver con la persistencia de estos y aquel villano cuando repetía: ¡Los atraparé, aunque sea lo último que haga, lo último que haga. Los atraparé! No olvidemos, sin embargo, que pocas veces Gargamel alcazaba su propósito, de modo que el próximo sábado hay una cita, a las 18:00 horas, en las 7 Islas. Por el presente y por el futuro, contra los sondeos de hidrocarburos autorizados a Repsol frente a Lanzarote y Fuerteventura.

@blancadeliagarc