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“Hemos enviado 3.000 toneladas de ayuda desde Canarias a zonas con ébola”

   
Pablo Yuste. | G. M.

Pablo Yuste. | G. M.

SARAY ENCINOSO | Santa Cruz de Tenerife
Foto: GERARDO MONTESDEOCA

Dirige el centro logístico del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Las Palmas, pero ha estado en sitios como Irak, Afganistán o Haití. Antes de empezar la carrera de Derecho intuyó que su vida estaría ligada siempre a la cooperación y desde entonces no ha dejado de ayudar a los demás. Hoy la función de Pablo Yuste Echarren (Palencia, 1972) es canalizar toda la ayuda que envía Naciones Unidas desde el puerto de La Luz y Las Palmas hasta los países necesitados. DIARIO DE AVISOS habló con él sobre el papel que desempeña el PMA, la crisis humanitaria generada por la expansión del ébola en varios países de África y el papel de Canarias como puente aéreo con el continente.

-La petición para que el Archipiélago sea puente aéreo en la rotación de personal humanitario se hizo a principios de septiembre. ¿Es normal que se haya tardado tanto en dar una respuesta?
“No tengo un referente previo porque no ha habido peticiones de estas características nunca. Un brote de ébola es algo nuevo para todo el mundo y que haya habido casos de ébola fuera de África es algo absolutamente novedoso. Lo que sí puedo decir es que llevamos trabajando con el Gobierno de España 20 años y siempre ha habido muy buena colaboración”.

-En cualquier caso, el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas ya envía ayuda a las zonas afectadas por ébola. ¿Puede explicar qué se envía y a qué zonas?
“Llevamos ya miles de toneladas enviadas, casi 3.000 toneladas de alimentos que han sido transportada en grandes buques. Sobre todo mandamos arroz, pero también otros productos alimenticios que utilizamos habitualmente en nuestras operaciones. Además, estamos enviando almacenes móviles que, una vez allí, se transforman en centros de tratamiento, y trasladando material de protección individual para otros socios. Pero sí, efectivamente estamos usando Las Palmas para dar esta respuesta. Lo que solicitamos ahora (y fue aceptado por el Gobierno español el viernes) es usar -además del puerto- el aeropuerto para las rotaciones de personal. No solo las del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, sino la de todos los actores que están trabajando en el terreno”.

-¿Cuándo se empezó a enviar comida y material a estos países?
“El primer envío se hizo en junio en colaboración con la ONG Mujeres por África y desde entonces hemos seguido haciéndolo”.

-¿Cómo funciona el Programa Mundial de Alimentos? ¿Cuánta comida se compra y cuánta es donada?
“Los alimentos que hemos enviado de Las Palmas provienen de dos fuentes. Por un lado están las donaciones del gobierno norteamericano y de otros donantes, y luego la mercancía movilizada por el propio PMA”.

-¿Con qué proveedores canarios trabajan? El PMA es uno de los principales compradores de gofio…
“Sí. Durante muchos años hemos estado llevando a cabo una operación de apoyo a la población saharaui y dentro de la cesta básica que se sirve ha habido tradicionalmente gofio. Además, curiosamente, ha de ser canario, porque en alguna ocasión se ha hecho una prueba de sabor con proveedores que no eran canarios, que ni siquiera eran españoles, y los beneficiarios han notado la diferencia y han pedido que sea gofio hecho en Canarias. Y sí, eso nos ha convertido en el mayor comprador de gofio del mundo, por lo menos de una sola tanda. Además del gofio, hay que destacar que siempre intentamos comprar productos locales o nacionales, y que toda la instalación física que se ha llevado es con empresarios canarios. A eso hay que añadir que el transporte marítimo se contrata con empresas que están en el Puerto de La Luz y que en las licitaciones que realizamos siempre hay ofertas de proveedores canarios. Es el día a día”.

-¿Cree que en Canarias somos conscientes de lo que significa albergar una sede del Programa Mundial de Alimentos?
“Yo creo que sí. Creo que Canarias ha estado volcada en este proyecto. De hecho, las declaraciones del vicepresidente del Gobierno canario, José Miguel Pérez, han sido en todo momento positivas en relación a la idea de que Canarias sea puente aéreo, cosa que le honra y muestra que este compromiso no es interesado, sino de alguien que apuesta por convertir Canarias en una plataforma de solidaridad hacia África”.

-La crisis ha hecho que se recorte muchísimo en ayuda oficial al desarrollo. ¿Era inevitable?
“No me corresponde a mí valorar el presupuesto, pero entiendo que España, por lo menos nuestra contraparte, que es la Secretaría General de Cooperación Internacional, hace todo lo que puede y lo mejor que puede con los fondos que ha recibido. Por supuesto, para nosotros las necesidades son crecientes: ahora mismo estamos respondiendo a cinco emergencias del máximo nivel. Varias de ellas están precisamente en África Occidental y esto hace que estemos desesperados por recibir recursos”.

-¿Cómo cree que va a ser la evolución de la epidemia de ébola ahora que llega la época de lluvias en estos países y que muchos gobiernos han decidido cerrar fronteras y puertos?
“Lo que está demostrado es que el cierre de las fronteras no es efectivo a la hora de evitar el movimiento de la enfermedad y, sin embargo, sí que complica el trabajo de aquellos que estamos luchando contra ella. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha solicitado que se eviten esas medidas restrictivas. Miremos a Senegal, que solo ha tenido un caso y lo tuvo durante una etapa de absoluto cierre de fronteras. Eso nos da una idea de que no se puede poner puertas al mar. Confío en que eso cambie: los estados, pese a que tienen un problema a la hora de establecer esa serie de restricciones, al final están optando por abrir las puertas y permitir la entrada de ayuda”.

-¿Cuáles son los controles que se deberían hacer en las fronteras? La Unión Europea (UE) baraja tomar la temperatura a los viajeros en origen y destino…
“Creo que hay que seguir las recomendaciones que marca la OMS y hay una recomendación por escrito hecha a los estados y a las compañías aéreas, pero también creo que luego hay que prepararse. El 90% de una buena respuesta es una buena preparación. En eso Naciones Unidas está contribuyendo también a que todos los estados vecinos de países afectados lleven a cabo una preparación suficiente para que puedan reaccionar”.

-¿Va a generar o está generando ya la epidemia de ébola una crisis alimentaria? ¿Qué efectos tendrá esto en la agricultura en el continente africano?
“Sí, ya ha generado una crisis alimentaria. De forma inmediata tuvo un impacto en las zonas a las que se pidió que quedaran en cuarentena: no se podía pedir a familias enteras que estuvieran en sus casas, sin salir, y sin proporcionarles comida. Por lo tanto, hubo que distribuir alimento. En paralelo iniciamos una valoración nutricional para comprobar cómo iba a ser el impacto. Estos días estamos recibiendo los primeros datos y está constatado que en Liberia y Sierra Leona esto está ocurriendo, y en Guinea es muy posible que también sea así. Esto quiere decir dos cosas: primero, que hay un impacto desde el punto de vista de la producción, porque los agricultores han abandonado la cosecha; y segundo, hay otro efecto desde el punto de vista del comercio: los mercados no se están abasteciendo porque se está dificultando el transporte de alimentos y porque la desconfianza ha hecho que la gente no vaya a los mercados”.

-¿Habrá más víctimas por esa crisis alimentaria generada por el ébola o por el miedo al ébola que por el propio virus?
“Teniendo en cuenta que hablamos de una población que tiene habitualmente una inseguridad alimentaria del 45% -y eso es el 45% de varios millones- y que el ébola ha afectado a día de hoy a unas 8.000 personas, no es descabellado decir que son dos elementos que se retroalimentan. Menos nutrición es igual a más facilidad de contagio y viceversa. Son dos elementos que están directamente vinculados”.

-¿Qué le dice su experiencia: las personas nacemos solidarias o tenemos que practicar?
“Creo que igual que hay una solidaridad innata también hay un miedo a las enfermedades desconocidas que también es innato, y en esta crisis estamos viendo esa lucha entre esos dos polos. La mejor manera de terminar con esa lucha es la información. Mostrarle a la población que el ébola no es tan contagioso, que se conoce el mecanismo de transmisión, y que lo importante es terminar aquí y ahora con el ébola si no queremos vernos sometidos a años y años de goteo de casos. Nunca veremos aquí una epidemia como la que estamos viendo en África, pero si no actuamos ya, sí nos vamos a someter a un goteo de casos durante mucho tiempo. Por eso la prioridad es acabar con el ébola en estos países. Si no es ya por esa solidaridad innata, sí por esa parte egoísta de ver sobresaltos de forma periódica”.