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A VUELTAS CON ESPAÑA >

Improvisación ante el ébola – Por José Luis Gómez

   

Tras conocerse que una auxiliar de enfermería había resultado infectada por el virus del ébola y que podía haber contagiado a otras personas, el presidente Mariano Rajoy necesitó cinco días para crear un comité político-científico que dirija la lucha contra el ébola, al frente del cual nombró a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, cuya acumulación de cargos y funciones parece excesiva. La Oposición le había reclamado que lo hiciera cuando estalló la crisis del ébola, pero el Gobierno tardó en reaccionar, lo cual explica en parte las numerosas improvisaciones que se han visto, en su mayoría intolerables en un país desarrollado. La Comunidad de Madrid, gobernada por el mismo partido del Gobierno, flaco favor le ha prestado al PP, más allá de abanderar sus ansias privatizadoras, incluso en la sanidad, ya se ve con que resultados. Lejos del sensacionalismo y del amarillismo que por desgracia también rodean esta compleja situación, hay datos que son meras constataciones de hechos. Fuera de África Occidental se han tratado casos de ébola en Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Noruega y España. La mayoría se recuperaron pero al menos tres murieron, dos de ellos religiosos españoles. Nadie puede alegar ignorancia ante el riesgo de esta enfermedad. Y menos un gobernante de primer nivel. El ébola no surgió este año: el primer brote data de 1976, en Sudán y la República del Congo. Si bien el de 2014 es el peor brote, ya hubo otros en 1995, 2000 y 2007, en distintos países subsaharianos. Antes de este año ya se habían dado 1.755 casos, que causaron 1.133 muertos. Datos importantes pero superados de golpe en 2014, con más de 3.800 muertos sobre una población afectada de más de 8.000 personas en Guinea, Liberia, Nigeria, Senegal y Sierra Leona, según la Organización Mundial de la Salud. El brote actual parece que comenzó en un pueblo cerca de Guéckédou, en Guinea, donde la caza del murciélago -reservorio natural del virus- es común, según Médicos Sin Fronteras. La tasa de mortalidad se mueve entre el 50% y el 90% de los casos, por encima de cualquier otro virus. Si no se hiciera nada en apenas unos meses habría casi millón y medio de casos. En el mejor de los escenarios se temen entre 11.000 y 27.000 casos, estima el doctor Thomas R. Frieden, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, citado por The New York Times. Estados Unidos es, con diferencia, el país que más ayuda ha prestado a la lucha contra el ébola y a su tratamiento. Solo en Liberia construye una veintena de centros hospitalarios con cerca de 1.700 camas. España, del mismo modo que la Unión Europea, deberían hacérselo ver. Dentro y fuera de sus fronteras. Con la improvisación y la desgana ya sabemos lo que pasa.