X
bienmesabe>

Más madera, que es la guerra… – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

En la película Los hermanos Marx en el Oeste parece que Groucho pronunció la famosa frase que encabeza estas líneas. Pues bien, sin ánimo alguno de banalizar la situación -y mucho menos sus consecuencias- tengo para mí que la continuidad del proyecto soberanista impulsado por Artur Mas va a terminar como el rosario de la aurora… Llevamos meses oyendo que aquí no va a pasar nada. Que el diálogo político lo va a resolver todo.

Pero lo cierto es que la temperatura del proceso se incrementa y, si el mercurio del termómetro continúa subiendo, aquí podemos acabar viviendo al calor del verano del año 1909, cuando, durante la semana trágica de Barcelona, más de un centenar de féretros tomaron el rumbo de los cementerios. Hasta que, una brutal represión, dio por finalizada una de las revueltas más iracundas de la historia de Cataluña y de España. Yo no sé si la historia se repite o no.

Lo único que sé es que cuando la política de unos y de otros sale de los despachos y los parlamentos para trasladarse a las calles, el color carmesí de la sangre puede teñir los pasos de peatones hasta tornar una ambiente de paz en otro de guerra. Se me acusará de agorero, pero hace tiempo que tengo la mosca tras la oreja y lo que estoy viendo no me gusta nada.

Por causas completamente distintas a las del proyecto soberanista de Artur Mas, las calles de Barcelona y otras muchas de Cataluña y de España se tiñeron de sangre. Entonces se protestaba por el llamamiento a filas de los reservistas que debían combatir en la guerra de Marruecos para arrodillar al enemigo en los territorios del Rif. La carne de cañón procedía de las clases populares, porque los burgueses pagaban la disculpa de sus nenes para que no cogieran el fusil. Se armó la marimorena, de la que sacaron réditos los anarquistas, principalmente.

Fueron tiempos difíciles. Pero los que vivimos no resultan fáciles. Con el paro que se registra, el derrumbe del estado del bienestar, la corrupción de la clase política que nos dirige, la pobreza, la marginación…, Artur Mas parece que juega a interpretar el papel de Ferrer y Guardia (líder catalanista que terminó sus días fusilado), mientras que Rajoy podría interpretar el papel de Antonio Maura, uno de los artífices, aunque no el único, de la represión que se desató en aquellos días y que ha marcado los libros de historia, por más que no todo el mundo se la sepa, es decir, la conozca. Quiero reírme con los Marx.

Pero en esta tierra de alberos que cubren los parques (y las plazas de toros), se ha derramado tanta sangre inocente y se ha segado tanta cabeza fértil, inteligente y amante de la paz y del progreso, que, si Dios no lo remedia, a las cinco de la tarde volveremos a contemplar la sangre en el ruedo…

Y el llanto de Federico García Lorca resonará nuevamente en nuestros oídos.
Por muchísimo tiempo…

Y sin remedio.