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Merecido homenaje a Alberto Molina – Por Jesús Pedreira Calamita

   

Se ha organizado un homenaje al que fuera jugador del Club Deportivo Tenerife Alberto Molina. Creado futbolísticamente en las divisiones inferiores de la Unión Deportiva Las Palmas hasta la etapa juvenil, recaló en el Tenerife a la edad de veinte años. Ha sido un defensa excepcional y el futbolista que más veces ha vestido la camiseta blanquiazul, un total de 371 ocasiones. Jugó durante las décadas sesenta y setenta del siglo XX, entre las temporadas 1963-64 y 1975-76, un total de trece temporadas con el club tinerfeño. Tuve la suerte de verle en directo varias temporadas siendo yo muy joven en el estadio Heliodoro Rodríguez López, y siempre me impresionó su clase, su templanza, y su tranquilidad. Era el Beckenbauer del Tenerife, puesto que Molina fue siempre un puntal decisivo en el CD Tenerife con el balón controlado dentro del área no atacante, sino defensiva.

Son muchos los adjetivos que podríamos aplicarle a Alberto Molina, pero, sin duda, hay tres que definen su personalidad futbolística: caballerosidad, espíritu deportivo y pundonor. En cuanto a la caballerosidad, hay que indicar que el defensa del CD Tenerife nunca fue expulsado de un campo de fútbol. Era correcto y leal con sus adversarios. Por lo que se refiere a su espíritu deportivo, tanto en las victorias como en las derrotas, abrazaba a los jugadores contrarios, y sabía celebrar con efusividad las victorias, y con dignidad las denostadas derrotas. En cuanto al pundonor, Molina era un jugador que no conocía la derrota prematura, que luchaba siempre hasta el final fuese cual fuese el resultado existente, y que derrochaba desgaste físico. Nunca daba la sensación de estar cansado, y era un referente de todos sus compañeros. Molina jugó en Segunda y en Tercera División con el CD Tenerife.
Fue testigo de ascensos y descensos. Estuvo a punto de ser fichado por el Atlético de Madrid, pero una inoportuna lesión lo tuvo apartado dos años de los campos de juego. Pensó que nunca más volvería a pisar un campo de fútbol, pero no fue así ya que volvió a jugar con el Tenerife. No jugó en Primera División, pero sí derrotó y eliminó a todo un Real Madrid. Ocurrió en la Copa del Generalísimo (denominación que tenía la actual Copa del Rey), en uno de sus últimos años en activo. Tras un triunfo en casa por 2-0, el Tenerife sólo perdió 1-0 en el Bernabéu y apeó al cuadro madridista del torneo del KO.

Molina, el jugador más querido y más carismático del CD Tenerife, todos estamos de acuerdo que merecía este brillante homenaje. Es muy importante no olvidar nunca a aquellos que lo han dado todo, se han comportado siempre dentro y fuera del campo de manera ejemplar, y han sido y siguen siendo un espejo en que mirarse todos los futbolistas, y deportistas en general.

Molina, nunca te estaremos del todo agradecidos, pero, al menos, este reconocimiento hace justicia a un grande del deporte.

*PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN TUSANTAC RUZ