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La oposición venezolana recoge firmas para ‘reiniciar’ el sistema

   
Máximo Díaz, coordinador de Voluntad Popular (VP) en Canarias. / DA

Máximo Díaz, coordinador de Voluntad Popular (VP) en Canarias. / DA

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Mientras el régimen venezolano pone firmes a los detractores del modelo instaurado por Hugo Chávez, la oposición recoge firmas para activar la Asamblea Constituyente. La Carta Magna bolivariana establece como requisito el 15% del padrón electoral, alrededor de tres millones de los más de 19 millones de votantes. En Canarias residen unos 130.000 ciudadanos originarios de aquel país. De esa cantidad, la inmensa mayoría está registrada.

Voluntad Popular (VP), el partido que lidera el preso Leopoldo López, ha convocado para este viernes un acto público en la plaza de Weyler, en Santa Cruz de Tenerife, con el objetivo de recabar avales a favor de la causa. “Estamos contratando mano de obra para reconstruir el Estado de derecho”, declara a este periódico Máximo Díaz, el coordinador de VP en la región. “Animo a la comunidad venezolana a que no perder la esperanza de recuperar la democracia”.

El operativo se pondrá en marcha a las diez de la mañana y, en vista de la respuesta, se podría habilitar otra jornada. “Se trata de renovar todos los poderes en Venezuela, desde el presidente hasta los órganos judiciales”, explica Díaz. “La herramienta es la Constitución. La idea es cambiar algunas cosas, mal hechas, o cubrir vacíos. Promovemos fundamentalmente una transformación profunda del sistema”.

Últimamente no llegan noticias alentadoras de Venezuela. “Se está viviendo algo más que una crisis, que es una catástrofe social y económica, con la peor corrupción que se ha generado en la nación en estos quince años”, resume Máximo Díaz.

“Se ha manipulado a la gente, se ha engañado descaradamente. Simplemente, para desarrollar como sea una fórmula que no ha funcionado en el mundo. Para ello, se cercena la libertad de expresión y se asaltan medios de comunicación mediante la compra de empresas editoras independientes”. Díaz ilustra su argumentación con el “triste ejemplo” del emblemático y prestigioso El Universal, que ha dado un giro tras su adquisición por una misteriosa empresa española de apenas 3.500 euros de capital inscrita hace un año y pico. El único socio de Epalisticia era la panameña Tecnobreaks Inc., propiedad de Carlos Odín Velazco. Recientemente expulsaron al caricaturista Rayma por una viñeta que, con el título de Salud en Venezuela, deforma la rúbrica de Hugo Chávez para dibujar el electrocardiograma de un difunto. “Han decapitado el humor”, se lamenta Máximo Díaz. Este “exiliado” dirigente de Voluntad Popular, de centro humanista, escribía una columna en El Periódico de Occidente. Perdió seis dientes y ganó una cicatriz.