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Petróleo – Por Leopoldo Fernández

   

La cuestión petrolera vuelve al primer plano de la actualidad tras la confirmación, por las autoridades marroquíes, del hallazgo de “indicios” de existencia de hidrocarburos dentro de sus aguas jurisdiccionales, en las que operan una veintena larga de compañías petrolíferas. Habrá que espera algún tiempo para ver si la extracción de ese crudo por parte de una firma turco-británica resulta comercialmente rentable, lo que a su vez dependerá del volumen de la bolsa localizada y de la calidad del líquido oleaginoso que contenga.

Al final, ha ocurrido lo previsible: que podría encontrarse petróleo en el subsuelo marino de esta zona atlántica, a uno u otro lado de la mediana que separa las aguas jurisdiccionales marroquíes y españolas. Y que, en tal caso, si existen riesgos para Canarias por los trabajos de exploración -y, en su día, de explotación o extracción-, tanto viene a dar en la práctica que sea más acá o más allá. En eso, tiene razón el presidente Rivero cuando afirma que en el fondo las circunstancias siguen igual que antes, aunque cabe añadir un matiz importante: lo que ocurre fuera de las aguas españolas queda, a todos los efectos, incluida la seguridad medioambiental, lejos del alcance de las leyes nacionales y europeas. No tiene razón en cambio al reiterar por enésima ve que con los sondeos de Repsol, de resultar fructíferos, sólo ganarán la pepita empresa y sus accionistas de referencia, Sacyr y Caixabank. Es una mentira más ya que se beneficiarían también todo el país, con los accionistas de la firma a la cabeza, que ahorraría muchas divisas en la adquisición de crudo; las dos empresas que trabajan con la multinacional española -y que reúnen además un 10% más de capital social-; y la propia Canarias, por su intervención en los suministros de vituallas y materiales y en los trabajos que aquí se lleven a cabo. Obsesionado en su batalla contra el petróleo, del que tantísimo dependen las Islas, tampoco tiene razón el presidente cuando solicita de los canarios una respuesta “contundente” por lo que califica de “decisiones tramposas y caciquiles” y de “trato humillante, abusivo y vejatorio” para las Islas en comparación con Málaga y Granada, en cuya zona litoral no se han autorizado prospecciones por razones de impacto ambiental.

Una vez más la ligereza en el juicio y la agresividad verbal del presidente quedan en evidencia. La realidad es que se han aprobado concesiones para la búsqueda de gas y petróleo frente a Fuengirola y Mijas, zonas muy turísticas, a menos de diez kilómetros de la costa, y las que no se autorizan en Alborán, Nerja y Torrox se debe a que pueden incidir directamente en la flora y la fauna y las actividades pesquera y turística. Nada que ver con lo que ocurre en Canarias.