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El pueblo despide a su alcalde entre gritos de “¡Viva Marcos!”

   
Familiares, vecinos y amigos quisieron despedirse por última vez del que fuera alcalde portuense. / F.PALLERO Familiares, vecinos y amigos quisieron despedirse por última vez del que fuera alcalde portuense. / F.PALLERO
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Familiares, vecinos y amigos quisieron despedirse por última vez del que fuera alcalde portuense. / F.PALLERO

GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

Más de mil personas se concentraron ayer a las puertas del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz y, entre lágrimas y lamentos, le dieron el último adiós al alcalde, Marcos Brito, quien además ha sido un referente en la política local y de su partido, Coalición Canaria (CC). El mandatario falleció el miércoles por la noche de manera inesperada a causa de un infarto de miocardio y fue encontrado al día siguiente en su domicilio por su personal de confianza.

Pese a que desde primeras horas ya había una multitud por fuera del Consistorio, el féretro con el cuerpo del regidor abandonó el que hasta ahora había sido su segundo hogar pasadas las 12.00 horas, tal y como estaba previsto, escoltado por siete policías locales. Segundos después lo hicieron los familiares y los concejales de la Corporación, visiblemente consternados por su repentina muerte. Apenas atravesó la puerta, la gente aplaudió fuerte y gritó “¡Viva Marcos!”.

El cuerpo del alcalde fue trasladado en coche fúnebre hasta la parroquia de la Peña de Francia, situada a unos cien metros, seguido de una amplia comitiva, además de vecinos y curiosos que se sumaban a medida que se avanzaba, mientras que otros cientos esperaban por fuera de la iglesia parroquial.

Representantes políticos, civiles, militares y eclesiásticos, pero sobre todo vecinos, quisieron entrar al templo para despedir a Marcos Brito. Desde el presidente del Parlamento de Canarias, Antonio Castro Cordobez, hasta su homólogo en el Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso. Diputados, exsenadores, consejeros insulares, alcaldes y concejales de toda la Isla, empresarios de la ciudad y de la comarca, también quisieron estar presentes.

De igual modo se pudo ver, entre otros, al secretario general de CC en Tenerife, Fernando Clavijo, y a cuatro exalcaldes de la ciudad turística, Félix Real, Salvador García, Lola Padrón y Felipe Machado González de Chávez. Junto a este último, el fallecido dio sus primeros pasos en política en 1971. Otros exmandatarios de municipios vecinos hicieron lo propio, como Isaac Valencia (La Orotava) y Hermógenes Pérez (Tacoronte). El presidente regional, Paulino Rivero, excusó su ausencia, pues se encontraba de viaje.

La homilía estuvo presidida por el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, acompañado por once sacerdotes, quien manifestó que no sólo se había perdido a un hombre y a un hermano sino también a una autoridad pública, “y eso hace que todos sientan que pierden algo, independientemente de su afiliación política, porque un alcalde es de todos”.

Por eso, aclaró, las personas públicas “siempre están observadas y en el punto de mira de todos, es el juego democrático en el que ha estado Marcos Brito durante más de 30 años”, dijo.

Álvarez destacó la labor del político nacionalista en el Ayuntamiento y en el Cabildo, como consejero de Cultura, Educación y Patrimonio Histórico, y sostuvo que la historia de Puerto de la Cruz “está vinculada a don Marcos”. También le agradeció su colaboración con la iglesia católica, con la que ha sido siempre “respetuoso porque valoraba su papel” y, al mismo tiempo, acataba su autonomía como institución. Como ejemplo, citó el apoyo brindado al Hogar Santa Rita II, a la parroquia de La Paz y a la de Los Dolores, en El Tejar.

Por deseo expreso de la familia, el sacerdote Ángel Castro solicitó a los presentes que no acudieran al cementerio de San Carlos, donde fue enterrado, dado que quería vivir ese último momento en la intimidad.

La misa de salida por el eterno descanso de Marcos Brito será el viernes 24 de octubre, a las 18.30 horas, en la Peña de Francia.